miércoles, 21 de diciembre de 2011

Educar o adiestrar

"La palabra educar viene del latín "educere", que significa sacar a la luz lo que está escondido dentro.
A mí me gustaría ser educado. Me encantaría encontrar alguien más experto, más maduro, más fuerte, más poderoso y más rico que yo, que me guiara para saber quién soy, para descubrir cuáles son mis verdaderos talentos y que me ayudara a realizarlos. Me encantaría encontrar a alguien que me apoyara a buscar y cumplir mi destino.
Desafortunadamente los alquimistas al revés, para convertir el oro en plomo, han cambiado el sentido de esta palabra latina, transformándo la "educación" en el manual de adiestramiento del pastor alemán".
¿En qué consiste? Fácil: sofocar todo lo que es natural para sustituirlo con las ideas, los conceptos, la moral y los dogmas de los padres de nuestras tradiciones.
En otras palabras, tienes que tomar todo lo que ha hecho nuestro amado Diosito, que está evidentemente todo equivocado, tirarlo a la basura y sustituirlo con ideas arbitrarias dictadas por las expectativas, los miedos, los deseos y los prejuicios colectivos de la sociedad y la familia a la cual perteneces.
Para practicar la alquimia al revés cuentas con métodos comprobados como los reproches, la manipulación, la mentira, la seducción, la culpa, el miedo, el chantaje, las amenazas, el descuido, los golpes, la tortura, la reclusión...
La paradoja de la niñez es que tienen que padecer a los adultos que se pelean, se mienten, se traicionan, se contradice, se insultan y los torturan de varias formas; y además tienen también que respetarlos, o sufrirán el infierno.
Este es otro de los elementos de la alquimia al revés: el mandamiento de honrar a tu padre y a tu madre.
¿Por qué se necesita un mandamiento para quien se debiera amar naturalmente?"
Dayal, P.

No hay comentarios:

Publicar un comentario