martes, 27 de diciembre de 2011

La magia del encuentro y grados de amor


- Todo estudio del árbol genealógico se basa en el encuentro emocional (en el sentido ideal) y pasional (en el sentido sexual) de mujeres y hombres, casi siempre inesperado, algunas veces milagroso.
- Las parejas, impulsadas por un deseo inconsciente de realizar un amor que desean perfecto, se debaten contra la trampa de sus árboles genealógicos, tratando de lograrlo. 
- Las circunstancias de estos encuentros son tan extraordinarias (accidentes, coincidencias, detalles que nos fascinan, etc.) que nos hacen dudar de ser individuos dotados de una razón sólida.
- Para nosotros (habla Alejandro Jodorowsky), la finalidad de la humanidad no es sólo reproducirse sino ir mutando para crear Conciencia; tener hijos conscientes.
- En el encuentro de una futura pareja, el insidente más insignificante en apariencia tiene causas semejantes a raíces que atraviesan varias generaciones. Los seres humanos no se unen como animales, motivados por el celo: en su unión hay el deseo inconsciente de lograr una descendencia consciente capaz de alcanzar un día el amor impersonal y la compasión universal.
- De una generación a otra, con torpeza a veces, con sufrimiento otras, se avanza hacia un desarrollo de la Conciencia. En muchas ocasiones triunfa la trampa genealógica y la evolución parece estancarse. Sin embargo, lentamente, el proceso evolutivo, a través de sucesivas generaciones, realiza los intentos del futuro.
- Alfred Richard Orage (1873-1934), discípulo de Georges I. Gurdjieff, desarrolló la idea de que somos tres personas en una sola: cerebral, nervioso e instintivo. Aparentemente cooperan entre sí pero viven con propósitos opuestos para disputarse el gobierno de nuestras acciones y se obstaculizan unas a otras. "Rara vez sucede que los tres se enamoren al mismo tiempo o con el mismo objeto".
- Orage distingue siete grados de amor: amor físico, amor sexual, amor emocional, amor intelectual, amor consciente, amor cósmico y amor mágico. Se pueden experimentar los primeros cuatro. El quinto y el sexto son raros y dependen del esfuerzo y la perseverancia. El amor mágico no depende de la voluntad y llega cuando los seis anteriores se han realizado.
+ El amor físico: motivado por la necesidad de compañía; no hay intercambio de ideas; cada uno está encerrado en su egoísmo. Es una forma de amor semejante al de los animales domésticos. "Cualquier intento de uno de ellos de desarrollar sus capacidades, provoca en el otro angustia, enfermedad o reacciones encarnizadas para impedir avanzar por un nuevo camino".
+ El amor sexual: basado en la atracción y los instintos de reproducción. "Cualquier desarrollo espiritual de uno de ellos apaga esa pasión".
+ El amor emocional: es a menudo la reproducción de la situación emocional que se tuvo en la infancia (padre ausente, madre fría, humillaciones, golpes, abusos, desilusiones).
+ El amor intelectual: se busca la comunicón mental; el hombre ama a su mujer ideal; la mujer necesita que el hombre le entregue todo, para poder amarlo.
- Estos cuatro grados de amor pueden asociarse de forma incompleta, uniéndose dos o tres aspectos. Por ejemplo: el amor intelectual puede unirse al emocional, careciendo de intereses pasionales y materiales. O bien unirse sólo al amor sexual, produciéndose una carencia de bondad y seguridad material. La suma del amor emocional y el amor sexual, carecerá de organización mental y material, conduciendo a excesos pasionales como los celos.
- Es posible lograr un equilibrio material y una paz espiritual si los cuatro amores, al comienzo disociados, se unen. Esto se logra con una entrega carente de egoísmo. El amor físico abandona sus deseos de posesión. Ambos compartirán con placer el espacio pero guardando su territorio personal.
El amor sexual debe experimentar una complicidad basada en la confianza y el dominio de los celos. El placer de ambos será mutuo y sin límites. Se permitirán expresar sus deseos, aceptando satisfacer las fantasías del otro, pero también con el derecho de negarse y en este caso, buscar la satisfacción en quien se la pueda dar. La sublimación y la abstinencia serán sinceras y no disfraces de la frustración.
El amor emocional debe abandonar el deseo de disolverse en el otro, la simbiosis termina por ser una lucha por devorarse. No se encerrarán en una relación exclusiva. Agregarán a su cariño, el cariño por sus familiares, amigos, colaboradores, por la humanidad entera. Reconocerán que el amor no es la búsqueda de la igualdad sino de la diferencia complementaria. Se atarán con nudos que siempre sabrán deshacer. Se protegerán mutuamente sin nunca privarse de su libertad. Avanzarán juntos bendiciendo cada uno sus pasos, pero si sus caminos se separan, lo aceptarán deseando lo mejor para el otro en su nueva vida.
El amor intelectual debe abandonar la búsqueda narcisista del alma-espejo. Ambos mediante una comprensión sin dudas deben llegar al goce mutuo del silencio esencial, respetando lo que son, con derecho a expresar su propia visión del mundo, teniendo derecho a desarrollar sus pensamientos en la dirección que les convenga.
- Todo esto podemos realizarlo meiante un trabajo consciente que nos permita vivir en armonía, primero con nosotros mismos y luego con el otro.
- Para conseguir el amor consciente es preciso desprenderse de actitudes infantiles, aprender a perdonar, a amarse tal cual es, obedeciendo más a la intuición que a la razón, viviendo el momento presente, aceptando lo que viene y no intentanto retener lo que se va, dando sin esperar nada a cambio, siendo sinceros, no mintiéndose ni mintiendo al otro.
- Se busca la perfeccción de uno mismo y nos esforzamos porque el ser amado llegue a alcanzar su propia perfección, sean cuales fueren las consecuencias para nosotros.
- Si la pareja realiza el amor consciente, que engloba lo cuatro precedentes amores, puede descubrir el amor cósmico. Los amantes sobrepasan las fronteras de sus personalidades, sienten la unidad de todo lo que existe, la inconmensurable fuerza que dirige la danza universal. No aman sólo el cuerpo del otro sino también la energía misteriosa que la anima; no aman sólo los sentimientos del otro sino también el amor infinito que crea la materia y a la Conciencia.
- El amor mágico realiza el andógino espiritual. El deseo más profundo de la humanidad es lograr la unión complementaria de una mujer y un hombre ideales capaces, por su interacción interna y externa, de aportar a la humanidad un desarrollo material y espiritual. Este amor supremo ha sido deseado por místicos, alquimistas, magos y poetas. En cada civilización se le retrata con personajes o símbolos. La mítica pareja imperial china Fu-Hsi (o Fuxi) y su hermana Nu-Kua (o Nagua); el patriarca hebreo Abraham y su esposa Sara, Jesucristo y su Madre María; el dios Shiva y su compañera Shakti; Manco Cápac y Mama Ocllo en Perú; el yin y el yang taoístas; el doble triángulo cabalístico formando una estrella de seis picos; la unión de la escuadra y el compás masónicos; el Rebis o hermafrodita alquímico; el matrimonio de las deidades egipcias Nut (madre-cielo) y Geb (padre-tierra); etc.
- El amor mágico se manifiesta como completa confianza, cesan de pedir y a cambio invierten, aceptan con felicidad al otro tal como  es sin tratar de cambiarlo para convertirlo en espejo o en público, cuando el estar juntos es fuente de tranquila felicidad, cuando realizan una obra sin competición, cuando se ponen de acuerso sin discutir, cuando ambos viajan hacia una misma meta, cuando consideran un deber ayudar a los necesitados, cuando desarrollan una responsabilidad impecable, cuando el contacto de sus cuerpos y de sus almas es un placer paradisíaco, cuando realizan el amor impersonal y trabajan para que todos los existentes lleguen a la Conciencia.
- Cada uno de estos siete grados de amor, si la pareja se reproduce, ofrece a los hijos un destino diferente.
Jodorowsky, A. Metagenealogía, pp. 183-192

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