viernes, 2 de marzo de 2012

Fe/oración, ley de la vida


- Creer significa considerar algo como cierto.
La fe es más profunda. La fe es la "seguridad en aquello que esperamos y la evidencia de lo que no vemos".
- Tener fe es una confianza inquebrantable en la presencia de Dios en nuestro interior.
- La fe lleva a actuar en consecuencia. (Relato del pueblo que pide la lluvia pero no sale con el paraguas). Con frecuencia ejercitamos nuestra fe de forma inconsciente.
- El gran poder que existe en tu interior puede hacer que consigas todo aquello que deseas.
- Si realizas una afirmación generalizada, sin poner demasiada energía, lo que haces es rezar. Pero si además de ello, también la visualizas, entonces rezas con fe.
- La única diferencia que existe entre otras personas y tú, entre las cosas hermosas que éstas hacen o poseen y que tú consideras imposibles de alcanzar, es el nivel de la fe.
- La fe no procede de la cabeza. Procede de tu superconsciencia, la cual te conecta con Dios.
- Al contrario que el razonamiento, la fe lo acepta todo sin preguntar cómo ni por qué. Cuando poseemos fe, poseemos la certeza; sabemos que aquello que deseamos ya está aquí y que podremos conseguir todo cuanto nos propongamos.
- Con la fe, el "ser" pasa a ser mucho más importante que el "tener". Decides aquello que te haría sentir feliz (ser), actúas en consecuencia y estás totalmente convencido de que lo conseguirás (tener). Cambiar el orden es ir contra la naturaleza.
- Conseguir aquello que deseas en la vida es tan natural como la germinación.
Posees el mismo poder que Dios, pues eres una manifestación suya.
- Todo cuanto existe en el mundo visible, antes ha tomado forma en el mundo invisible: cosas benéficas y cosas perjudiciales.
- En el momento en el que creas un deseo, también estás creando todo lo que te hace falta para llegar a materializarlo.
- Cuando poseas fe en ti mismo, también la poseerás en los demás.
- "Busquen primero el Reino de Dios y su Justicia y el resto les llegará por añadidura.
Estas palabras nos invitan a vivir el presente. De nada sirve preocuparse por el mañana. Y si aceptas que tienes el poder de conseguir todo aquello que necesites conforme tus necesidades, así será.
Bourbeau, L.

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