miércoles, 21 de marzo de 2012

La felicidad de la venganza


Se cuenta que el mítico Nasrudin mandó a su mujer que pidiera azúcar a su vecino para que le preparara un pastel que aél le gustaba mucho. Cuando lo probó, le supo muy mal. El vecino, para gastarle una broma, le había dado sal en lugar de azúcar.
Nasrudin urdió una venganza. Tomó una caja de rapé vacía y la llenó de polvo semejante al rapé, pero hecho con excremento de animales.
Puso una caja de rapé bueno en un bolsillo y otra semejante con el rapé de excrementos en el otro bolsillo. Fue a casa de su vecino y tomó un poco de rapé del bueno. El vecino pidió que le convidara.
Nasrudin le dijo: "Claro, te mereces mucho más". Y le dio la caja con el otro rapé.
Cuando lo aspiró, gritó atragantado: "¿Qué es este asqueroso rapé?" Y Nasrudin le dijo: "Creo que mi mujer lo compró en el mismo lugar donde compraste tú el azúcar".

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