jueves, 12 de abril de 2012

Propuesta de Fritz Perls 2/7


B. Neurosis y agresión. Identificación/alienación y límites del ego.

El conflicto comienza cuando las necesidades de una parte y otra son diferentes en la estructuración de la situación figura-fondo, y ello supone la búsqueda de homeostasis contrapuestas.
El enfrentamiento puede superarse satisfactoriamente para ambas partes, pero también hay dos formas dañinas para una u otra parte. Esos extremos son la "delincuencia" y la "neurosis". En la delincuencia hay agresión excesiva, y en la neurosis, una agresión insuficiente, pues el sujeto en vez de enfrentarse prefiere huir; escoge la evitación, la evasión. Esta posibilidad no es necesariamente neurótica pero se parece más a lo que escogen los animales para autoconservarse.
El individuo sano puede escoger entre enfrentar el conflicto o evitarlo. El neurótico confunde el peligro real con lo que no es y evita el conflicto. La evasión se vuelve neurótica porque en realidad, es decir, orgnánicamente, el sujeto podría enfrentar la situación sin daño, pero imagina que no va a poder y prefiere retirarse, sacrificando una parte de su personalidad (alienación), por temor a ser rechazado si hace o dice algo. Evita un conflicto externo y se crea uno interno, la neurosis.
- Todo sujeto se mueve en cualquier situación dentro de los límites de su ego, es decir, tiende a preservar todo aquello con lo que se identifica (por ejemplo: ciertos valores), y tiende a evitar o a destruir todo aquello que percibe como hostil o peligroso (por ejemplo: lo que atenta contra esos valores). Antes habíamos hablado de la "atracción" y la "repulsión", las energías que operan en la realidad.
Aunque no lo diga Perls, advierto que los límites del ego son más estrechos que los límites orgánicos o potencialmente reales, dado que para la persona son los únicos limites posibles de percibir. Así que, cuando se identifica con su miedo al conflicto y decide evitarlo, estrecha sus límites potenciales y se forma una gestalt equivocada de la situación. El ciclo verdadero, el que se identifica con sus límites reales seguiría las fases y resolvería la gestalt orgánica. La energía truncada permanece en el organismo sin completarse y va a provocar al sujeto en adelante "situaciones repetitivas" mientras no se complete.
- El carácter sano o neurótico de la persona en una situación tiene que ver con que la apreciación o gestalt que se forme en tal situación sea o no la adecuada. Es lo mismo a decir que tiene que ver con el juego de identificación/alienación, los límites del ego, que el sujeto establece a la vista de la "totalidad" que compone la situación sea o no también el adeucado. En realidad, uno y otro son la misma cosa: toda gestalt presupone y a la vez es el resultado de un patrón de identificación/alienación. Son simultáneos.
- El enfrentamiento (destrucción, agresión) no equivale a aniquilación. Destruir es más bien "desestructurar", pero conservando los ingredientes para su aprovechamiento en todo o en parte.
Lo "hostil" no sólo es lo exterior, también puede ser algo interior.
- En término freudianos, la hostilidad interna, es esa división interior, resultado del conflicto experimentado por el "yo" frente a las exigencias del "ello" (impulso) y del "superyó" (prohibición) como filtros de la realidad.
Para Perls, la neurosis no es el resultado de un conflicto intrapsíquico, sino que el problema proviene de que el sujeto se identifica/aliena inadecuadamente en su organismo a la situación, por considerar hostil o peligroso el organísmicamente adeucado. Así, aliena o rechaza una parte de sí mismo, aquello con lo que podía enfrentar el "peligro", estrecha los límites de su ego.
Pedro de Casso

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