jueves, 19 de abril de 2012

Propuesta de Fritz Perls 7/7


G. Moral introyectada y moral orgánica.

Un hecho incuestionable en la especie humana: la tendencia a evaluar la realidad como buena o mala. Para Perls este "factor de evaluación" no se explica por el fenómeno figura-fondo. En realidad, esta tendencia se convierte en censora que estructura el campo figura-fondo al establecer los límites entre lo que acepta o rechaza.
Para Perls las normas morales son otros tantos introyectos absorbidos desde la infancia.
- Perls se interesa en reconstruir la génesis evolutiva del fenómeno siguiendo a Freud, desde la experiencia biológica primaria del bebé. En el principio el bebé sólo conoce la sensación de "satisfacción" o "insatisfacción". Si su apetito queda satisfecho, el niño se siente "bien"; si queda insatisfecho, se siente "mal" y comenzará a agistarse, llorar o montar en cólera. Sólo posteriormente irá vinculando sus sensaciones de gratificación o frustración con la aparición oportuna o no de la madre y, al proyectar aquellas sensaciones sobre ésta, será la madre la que es vivida como "buena" o como "mala". "Con esta proyección comienzan a existir dos fenómenos: la ambivalencia y la ética".
- Todos estamos sujetos a un grado mayor o menor de ambivalencia al enfrentarnos a la realidad, pero no por eso podemos orientarnos en ella pretendiendo que nuestros juicios morales son absolutos, cuando en realidad son tan relativos; como el padre que llama "bueno" al hijo que cumple sus expectativas, o "malo" cuando frustra sus deseos.
- "El bien y el mal, lo justo y lo injusto, son juicios hechos por individuos o instituciones según la realización o frustración de sus exigencias. El bien y el mal son originalmente sentimientos satisfacción o insatisfacción -de origen biológico-, de bienestar o malestar -en relación con personas-. Se proyecta sobre el objeto que estimula estos sentimientos y se le llama bueno o malo.
- El fenómeno de la proyección está en la base y tiende a convertirse en permanente, independiente de la situación originaria. Pero, cuando la proyección bueno o malo viene de una autoridad, se convierte en "bien" y "mal", y las propias necesidades biológicas entran en conflicto con las necesidades sociales de aceptación, pertenencia, etc.
Y volvemos al punto de partida: el concepto de campo, organismo y medio, el yo y el otro, los conflictos entre sus necesidades contrapuestas.
"El conflicto más importante que conduce a una personalidad integrada o una personalidad neurótica es el conflicto entre las necesidades sociales y biológicas del hombre". "Frente a las leyes biológicas de la autorregulación, la humanidad ha creado la regulación moral".
- Podemos concluir que existe la necesidad de devolverle a la moral su originaria condición biológica, liberándola de una concepción que la reduce a mero depósito de introyectos y sus correspondientes proyecciones, retroflexiones, etc., con toda la confusión en el sentimiento de sí mismo, de los auténticos límites propios y de los demás.
La necesidad de masticar y asimilar -vinculados a la agresión- dichos introyectos, pasándolos por el tamiz del propio sentir en cada situación.
La convicción que sirve de base a su postulado es, la confianza en las leyes biológicas de la autorregulación, la autorregulación organísmica.

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