lunes, 21 de mayo de 2012

La "nada"


La "nada" es un limbo donde se han abandonado los juegos de superficie de la personalidad y el autopercatarse aún no ha tomado su lugar.
La importancia de esta experiencia deriva de la observación de que ella constituye un puente entre la evitación y el contacto, o, como lo expresara Perls, entre las capas fóbicas y explosivas de la personalidad. Perls le asignaba tanta importancia a esta fase del proceso terapéutico, que él incluso definió la terapia gestáltica en sus términos: "La terapia gestáltica es la transformación del vacío estéril al vacío fértil".

En la "nada", como en los sentimientos negativos (vergüenza, culpa, ansiedad), hay actitudes de negación o resistencia a la realidad porque no hemos abandonado las expectativas, los estándares, las comparaciones. No surgen del puro darse cuenta.
La "nada" es provechosa cuando dejamos de "hacer de ella algo", cuando "no tenemos que ser..." o cuando "no tenemos que estar...". Cuando esto ocurre nos percatemos que somos lo que somos.

Claudio Naranjo

Joshu empezó a estudiar Zen cuando tenía sesenta años, y continuó hasta los ochenta, que fue cuando etendió el Zen.  Enseñó desde sus ochenta hasta que llegó a los ciento veinte años.

Un estudiante le preguntó una vez:
- Si no tengo nada en mente, que debo hacer?

Joshu respondió:
- Arrójalo afuera.

Pero si no tengo nada, ¿cómo lo puedo arrojar afuera? – continuó el estudiante.

Bueno – dijo Joshu, entonces sácalo fuera.

1 comentario:

  1. ¿Es posible tender una relación entre la "nada" sartriana y el vacío estéril o fértil del que hablas?

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