martes, 28 de agosto de 2012

Expulsados del paraíso


Todos sabemos cómo termina la historia de Adán y Eva.
¿Qué representa el comer del árbol del conocimiento? Es el fin de la inocencia, representada en la expulsión. Significa la pérdida de la inocencia necesaria para ver las cosas por lo que son, sin interpretarlas. 
Perder la inocencia significa perder la capacidad de ver al mundo a través de tu inteligencia, para mirarlo a través del filtro de tu mente. Y, como vimos, tu mente y sus conocimientos son limitados y accidentales: depende de tu casual pertenencia a una cultura u otra.
Cuando miras la vida, haciéndola antes pasar por la lente coloreada de tu mente, no puedes verdaderamente vivir en función de tu inteligencia, sino de tu cultura. No puedes ya ver las cosas por lo que son, sino interpertarlas a través de los criterios que enseñanzas arbitrarias (exteriores) te han inculcado.
Adán y Eva no fueron expulsados del paraíso, sólo perdieron la capacidad de verlo.

El conocimiento le dio al ser humano el acceso consciente a su naturaleza divina. Pero esto supuso una situación difícil: de un lado, si nos entregamos a la búsqueda de Dios, tenemos la bendición de vivir a su nivel de conciencia; del otro, sufrimos la maldición de ya no podernos conformar con menos, porque de cualquier forma nuestra conciencia reclama explorar los horizontes que nos han sido destinados por haber nacido humanos.
¡Me vale madres!, 105

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