lunes, 17 de septiembre de 2012

Condiciones necesarias y suficientes para el cambio


(El artículo esta tomado de http://shoreline.edu/dchris/psych236/Documents/Rogers.pdf, el original es en inglés y la fecha de publicación es 1957).

-Los elementos esenciales para que aparezca el cambio psicoterapéutico son seis.
- Por cambio terapéutico se entiende un cambio en la estructura de la personalidad del individuo, en los niveles superficial y profundo, en una dirección en que los clínicos estarían de acuerdo en que significa mayor integración, menos conflicto interno, más energía utilizable para una vida efectiva; cambio en la conducta que se aleja de conductas que generalmente se consideran inmaduras y que va hacia conductas maduras.
El cambio constructivo de personalidad requiere que las condiciones permanezcan durante cierto tiempo:
1.- Dos personas están en un contacto psicológico.
2.- La primera, el paciente, se halla en un estado de incongruencia, siendo vulnerable o ansioso.
3.- La segunda persona, a quien llamaremos terapeuta, es congruente o integrada en la relación.
4.- El terapeuta experimenta un aprecio positivo incondicional por el paciente.
5.- El terapeuta experimenta una comprensión empática del marco de referencia interno del paciente y se esfuerza por comunicar a éste tal experiencia.
6.- La comunicación al paciente de la comprensión empática y el aprecio positivo incondicional del terapeuta se logra en un grado mínimo.

Profundización
1.- El cambio positivo de personalidad ocurre sólo en una relación.
La presencia del otro afecta el campo experiencial del uno, aun si no es consciente de la forma.
Esta primera condición podría parecer más bien una suposición o precondición.
2.- La incongruencia se refiere a una discrepancia entre la experiencia real del organismo y la representación simbólica de esa experiencia en la conciencia. Por ejemplo: Una madre que desarrolla malestares indefinidos cada vez que su hijo hace planes para abandonar la casa. Su deseo real es aferrarse a su única fuente de satisfacción. Percibir esto en la conciencia sería incongruente con el cuadro que ella tiene de sí como una buena madre; no obstante, los malestares son congruentes con su autoconcepto, y la experiencia es simbolizada de forma distorsionada.
Cuando el individuo no se da cuenta de su incongruencia, se vuelve vulnerable a la posibilidad de ansiedad y desorganización con alguna experiencia repentina. Si el individuo percibe lejanamente la experiencia entonces ocurre un estado de tensión conocido como ansiedad; es una amenaza para el self, para su autoconcepto.
3.- El terapeuta, dentro de la relación, es congruente, genuino e integrado. Vive su experiencia real exactamente representada en su conciencia. No adopta una fachada, dándose cuenta o sin darse cuenta.
Esto puede extenderse a momentos y formas no tan ideales, por ejemplo: que el terapeuta experimente miedo del paciente o falta de concentración para escuchar. Si el terapeuta no niega ésto conscientemente, sino que es capaz de serlo en libertad, entonces se cumple la condición.
La meta no es que el terapeuta hable de sus sentimientos, sino sobre todo que no trate de engañar al paciente en lo que respecta a sí mismo. Aunque en ocasiones puede ser necesario si se interponen en el camino de las dos condiciones siguientes.
4.- El aprecio positivo incondicional es la aceptación cálida de cada aspecto de la experiencia del paciente como parte de éste.
No es una aceptación condicionada o evaluadora. La aceptación es del contenido y de la forma de expresión.
Es un interés por la persona, respetando su derecho a vivir su vida, con permiso de tener sus propios sentimientos y sus experiencias.
5.- El terapeuta experiencia el mundo privado del paciente como si fuera el propio. Luego puede comunicar, tanto su comprensión (de lo que el paciente conoce con claridad), como los significados de la experiencia del paciente (de los que apenas se da cuenta).
6.- Las actitudes del terapeuta no pueden ser percibidas directamente, se requiere que el terapeuta exprese con palabras y conductas su aceptación del paciente y su comprensión.

Hipótesis resultantes:
Si las seis condiciones existen, entonces ocurrirá un cambio constructivo de personalidad en el paciente.
Si una o más condiciones no se presentan, el cambio constructivo de personalidad no tendrá lugar.
Estas hipótesis se sostienen en cualquier relación, sea o no designada como psicoterapéutica.

Implicaciones:
No varían las condiciones según el tipo de pacientes.
No varían las condiciones mínimas de cualquier terapia efectiva que busque el cambio constructivo.
La psicoterapia efectiva produce cambios similares en la personalidad.
La psicoterapia no es una relación especial, diferente a muchas amistades. Sólo se enfatizan las cualidades constructivas del terapeuta y su duración en el tiempo.
El terapeuta no requiere conocimientos especiales de psicología, psiquiatría, medicina o religiosos.
Las condiciones 3,4 y 5 se refieren a un conocimiento experiencial, no intelectual.
No parece que sea necesario un diagnóstico psicológico para realizar la psicoterapia.
Las técnicas de las diversas terapias son relativamente poco importantes, excepto en el grado en que sirven como canales para llenar alguna de las condiciones.

Carl R. Rogers
---
De cada condición de efectividad, el autor menciona la posible evaluación operativa, elemento bastante interesante para la posterior aplicación del Enfoque Centrado en la Persona, porque se habla poco de la calidad de la aceptación incondicional, de la empatía, de la congruencia, etc. Dice el autor, "estoy hablando de condiciones que son crudamente medibles..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario