lunes, 24 de diciembre de 2012

Mirar al Sol, Yalom

Herida de mortalidad

La autoconciencia es un don supremo, un tesoro tan precioso como la vida. Es lo que nos hace humanos. Pero conlleva un elevado precio: la herida de la mortalidad. Nuestra existencia está ensombrecida en forma permanente por la conciencia de que creceremos, floreceremos e, inevitablemente, nos marchitaremos y moriremos.

La filosofía de los antiguos griegos es relevante en este asunto de la muerte para ayudarnos a vivir en paz y armonía. En particular, Epicuro (341-270 a.C.), a quien reconozco como el prototipo del terapeuta existencialista. A él se le conoce como una persona dedicada a los refinados goces de los sentidos; pero el hecho histórico es que Epicuro no fue un defensor de los placeres sensuales; lo que realmente le importaba era la obtención de la imperturbabilidad (ataraxia). El objetivo de su filosofía era aliviar el sufrimiento humano provocado por el temor a la muerte. Decía que la visión de la muerte altera el disfrute de la vida y perturba nuestros placeres.

Algunas personas enfrentan su ansiedad ante la muerte por medio de videojuegos, con humor negro y canciones que toman a la ligera la muerte, mirando películas de terror, poniéndose en peligro con juegos extremos. Otros buscan trascender la dolorosa separación de la muerte fundiéndose con algo o con alguien: un ser querido, una causa, una comunidad, buenas obras, un Ser Supremo. "La ansiedad ante la muerte es la madre de todas las religiones".

El temor a la muerte crea problemas y síntomas que inicialmente no parecen tener relación directa con la mortalidad.
"He llegado a entender que lo que uno reprime no es sólo la sexualidad (Freud), sino la totalida del propio ser y, más particularmente, la finitud de nuestra naturaleza".

Ansiedad ante la muerte

Cualquiera, que esté haciendo terapia o no, puede descubrir la ansiedad ante la muerte por la autorreflexión.
La muerte aparece en los sueños y las pesadillas, en las enfermedades graves, una amenaza a la propia seguridad como sufrir violencia, pasar por un divorcio, ser despedido de un trabajo o ser asaltado. Por lo general, reflexionar sobre tales episodios hace surgir a la luz el temor a la muerte.

"La ansiedad sin motivo es, en realidad, ansiedad ante la muerte"
"Mi mentor y amigo, Rollo May, decía: La ansiedad sin motivo busca convertirse en ansiedad con motivo".

La experiencia del "despertar"

El "despertar" es la experiencia de enfrentar a la muerte que termina por enriquecer la vida. De estos ejemplos abundan en la literatura y en el cine.

¿Cómo nos ayuda el enfrentar la muerte?
- Heidegger distinguía entre el modo de vida cotidiano y el modo ontológico. En el modo contidiano, uno está absorto con lo que le rodea y se maravilla de cómo son las cosas, mientras que en el modo ontológico, uno se enfoca y aprecia el milagro del "ser" mismo, lo aprecia y se maravilla de que las cosas sean, de que uno mismo es, y dejará de ser. Uno se ve impulsado a lidiar con la responsabilidad de construir una auténtica vida de compromiso, conexión, sentido y autorrealización.
- Ordenando las prioridades en la vida, poniendo lo trivial en su justo lugar.
Hacer lo que se ha postergado y es parte o la vocación misma. (Ken Robinson - El elemento, Sergio Michel - El brillo de los ojos).
- Mejorando su comunicación con las personas queridas y apreciando lo hechos elementales de la vida (la sucesión de las estaciones, la belleza de la naturaleza, las últimas fiestas de Navidad o Año Nuevo, la salud, etc.).
- Aparece la compasión. Sentir ternura por los demás.

¿Cómo se vive el "despertar" en lo cotidiano?
Según mis observaciones, los principales catalizadores para una experiencia de despertar son acontecimientos urgentes de la vida como:
- El dolor ante la pérdida de un ser querido.
- Una enfermedad que ponga la vida en peligro.
- El fin de una relación íntima.
- Un hito vital: un cumpleaños importante (la decena), reuniones de excompañeros, redactar un testamento
- Un trauma catastrófico, un incendio, un accidente, un robo, etc.
- Cuando los hijos se marchan (el nido vacío).
- La pérdida del trabajo o un cambio de carrera.
- La jubilación.
- Internarse en un geriátrico.
- Sueños poderosos.
- Tomar una decisión importante. Las decisiones difíciles suelen tener raíces que llegan hasta el fondo mismo de las preocupaciones existenciales y la responsabilidad personal..
- Enfrentar la ilusión de que siempre estamos creciendo, progresando y ascendiendo.
- El final de la terapia.

En el fondo del despertar está la diferencia entre "saber" que somos finitos y "experimentar". (Recordar el "acercadeísmo" de Perls).

Las experiencias de "despertar" pueden ser poderosas pero efímeras. ¿Cómo hacerle para volverlas más duraderas? (Cfr. capítulo 4 El poder de las ideas).

Irvin D. Yalom
Miral al sol, caps. 1-3


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