miércoles, 26 de diciembre de 2012

Psicoterapia Existencial


- Mi enfoque es existencial.
Existencial evoca muchas cosas: el existencialismo cristiano de Kierkegaard, que enfatiza el libre albedrío; el determinismo iconoclasta de Nietzsche; la manera en que Heidegger se centra en la temporalidad y la autenticidad; la sensación de absurdo de Camus; el énfasis de Jean-Paul Sartre en el compromiso, aun cuando todo parece absolutamente gratuito.
En mi trabajo terapéutico, yo empleo la palabra "existencial" para referirme simplemente al existir.
A pesar de las distintas perspectivas, los pensadores existenciales comparten la premisa básica: los seres humanos somos los únicos seres para quienes la propia existencia es un problema.
- Todos los enfoques psicoterapéuticos buscan aliviar la desesperación humana. La psicoterapia existencial o terapia de la existencia o terapia enfocada en la existencia, afirma que lo que nos aflige surge no sólo de nuestro sustrato biológico genérico (modelo psicofarmacológico), no sólo de nuestras muchas tendencias instintivas reprimidas (modelo freudiano), no sólo de internalizar modelos paternos de descuido, desamor o neurosis (modelo de relación objetiva), no sólo de desórdenes perceptuales (modelo cognitivo-conductivo), no sólo de los fragmentos de recuerdos traumáticos o de crisis vitales vinculadas a la propia carrera (modelo eriksoniano) o a las relaciones interpersonales significativas, sino también, de enfrentarnos con nuestra propia existencia, por nuestra condición humana y sus elementos intrínsecos.
- Paul Tillich las llamaba "preocupaciones de base". Para mí, los elementos intrínsecos de la condición humana son cuatro: la muerte, el aislamiento, el sentido de vida y la libertad.
- La visión existencial del mundo en la que baso mi trabajo clínico recurre a la racionalidad, no cree en lo sobrenatural y plantea que la vida en general, y la vida humana en particular, ha surgido de eventos aleatorios; que ahnelamos seguir existiendo pero somos criaturas finitas; que somos arrojados solos a la existencia, sin una estructura preexistente de vida y destino; que cada uno de nosotros debe decidir cómo vivir de la forma más plena, feliz, ética y significativa que le sea posible.
- No considero que la terapia existencial deba ser una escuela ideológica independiente. Más bien, creo y espero que un terapeuta bien entrenado conozca y experimente distintos enfoques, entre ellos los temas existenciales.
- ¿Qué hace un terapeuta existencial en sus sesiones?
"Distingue entre contenido y proceso -de la relación-". 
El contenido son los temas y los problemas. El terapeuta jamás debe forzar la aparición de un contenido. La terapia no se impulsa por teorías sino por la vinculación entre terapeuta y paciente.
Pero, lo que tiene verdadero poder terapéutico es la sinergia "ideas más relación". Durante un siglo, clínicos y maestros de la psicoterapia han enfatizado que lo que cura no son tanto la teoría y las ideas sino la relación. Y...

¿Qué clase de relación es más efectiva?
- Hace más de sesenta años Carl Rogers señaló la empatía, la aceptación incondicional y la congruencia. Sin embargo, al trabajar con la ansiedad ante la muerte o en cualquier otro tema existencial, el concepto de ser genuino o la congruencia toma un significado distinto (= autorrevelación).
Porque cuando veo los hechos existenciales de la vida, "no percibo un límite preciso entre los pacientes, que son quienes sufren, y yo, que los curo". "Por brutal, cruel, prohibida o ajena que sea la experiencia de un paciente, uno siempre puede encontrar alguna afinidad en uno mismo si tiene la disposición de indagar en la propia oscuridad". "Los terapeutas deben revelarse a sí mismos cuando pueda serle de utilidad al paciente". "La autorrevelación, en el aquí y ahora, puede ser sobre los mecanismos de la terapia y acerca de la vida personal parada y presente". "Un terapeuta tiene todo por ganar y nada para perder si se muestra totalmente transparente respecto del proceso de la terapia". "El momento en que el terapeuta se revela y el grado en que debe hacerlo son cosas que sólo enseña la experiencia. Debe recordarse que el propósito de esa revelación siempre es facilitar la labor terapéutica".
Los roles y los diagnósticos obstaculizan la terapia. Creo que el antídoto para la angustia por temas existenciales es la pura conexión. Por eso procuro vivir cada sesión sin erigir barreras artificiales e innecesarias entre mis pacientes y yo. En el proceso de la terapia soy el guía de un camino que hice de mi mismo y de otros.
Al trabajar con mis pacientes, lo que busco ante todo es conectarme. Para lograrlo, actúo de buena fe: nada de uniformes ni difraces, nada de exhibir diplomas, títulos profesionales ni premios, nada de fingir saber lo que no sé, nada de negar que los dilemas existenciales también me afligen, nada de negarme a responder preguntas, nada de esconderme detrás de mi papel. Y finalmente, nada de ocultar que también yo soy humano y vulnerable. "Las ideas sólo son efectivas si la alianza terapéutica es sólida".

- ¿Cuál es la diferencia entre un buen amigo y un terapeuta?
Los buenos amigos pueden afrecer apoyo y comprensión, pueden ser confidentes que te aman y se preocupan por ti, y puedes contar con ellos cuando los necesitas. Y mejor aun, si tienes amigos íntimos es menos probable que ocupes terapia. Pero el terapeuta sabe cómo tratar contigo aquí y ahora.
Las interacciones en el aquí y ahora -es decir, los comentarios sobre la conducta inmediata de una persona- rara vez ocurren en la vida social.

¿Por qué es importante el aquí y ahora?
Porque la sesión de terapia es un microcosmos social. Es decir, tarde o temprano, los pacientes exhibirán en terapia la misma conducta que en su vida cotidiana. En ese punto, el terapeuta puede enfocarse en el papel que desempeña el paciente en la creación del problema que surge durante la sesión.
Si el paciente acepta su responsabilidad de la situación en que se encuentra, sólo él podrá cambiarla.
Además, -y esto es crucial-, la información del aquí y ahora es muy precisa. Porque los relatos del paciente y sus interacciones hablan más de él. Es una experiencai directa del paciente y de cómo interactúa normalmente.
El uso adecuado del aquí y ahora durante la terapia crea un laboratorio seguro. un escenario confortable donde los pacientes pueden asumir riesgos, revelar lo más oscuro y lo más luminoso de sí, escuchar y aceptar observaciones y, los más importante, experimentar la transformación personal. Cuando más te enfoques en el aquí y ahora, más se unirán tu paciente y tú en una relación de intimidad y confianza.
Una buena terapia tiene una cadencia reconocible. Los pacientes revelan sentimientos que antes negaron o reprimieron. El terapeuta entiende y acepta estos sentimientos oscuros o tiernos. Fortificados por esa aceptación, los pacientes se sienten seguros y contenidos, y asumen más riesgos. La intimidad, la vinculación que hace surgir el aquí y ahora, hace que los pacientes se comprometan con el proceso de terapia.
Por supuestos que una buena relación con el propio terapeuta no es el objetivo final de la terapia. Casi nunca un paciente y su terapeuta establecen una amistad duradera en la vida real. Pero el vínculo entre ambos sirve de ensayo general para las relaciones sociales externas del paciente.
Estoy de acuerdo con Frieda Fromm-Reichmann, que dice que el terapeuta debe luchar por hacer que cada sesión sea memorable. La clave para una sesión así se encuentra en el poder del aquí y ahora.
En el trabajo con el aquí y ahora conviene estar alerta a:
* todas aquellas conductas que se devían de la normalidad. 
* cualquier tema del pasado o de la vida exterior para incrementar el compromiso y la eficacia del trabajo.
* un tema vital -angustia ante la muerte- busca algún equivalente para presentarse -problemas en las relaciones-.
* renovar continuamente el aquí y ahora.
* tomarse muy en serio las propias reacciones, recordando que el principal instrumento del terapeuta es su propio ser.
* otros espacios donde se presente el síntoma del paciente.

- Los sueños son el camino real al quí y ahora. Por lo general, los sueños más fructíferos para el proceso de terapia son las pesadillas, los sueños recurrentes o impresionantes.
También son el camino real para comprender la relación paciente-terapeuta. Así, la terapia suele presentarse como un viaje, o como obras de reparación en la propia casa, o un viaje de descubrimiento.
El inconsciente pugna por ocultar los mensajes de los sueños de maneras ingeniosas.

Irvin D. Yalom
Mirar al Sol, pp. 169-220

1 comentario:

  1. Creo im portante destacar las bases y fundamentos de la terapia Gestalt. Saludos

    El principio de Organización
    El principio de Contemporaneidad
    El principio de Singularidad
    El principio de Proceso Cambiante
    El principio de Relevancia Posible.

    http://acompanamientoterapeuticogestaltico.blogspot.com/

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