miércoles, 26 de diciembre de 2012

Relación terapéutica, conexión


- Tu deseo de sobrevivir y tu temor a la aniquilación siempre estarán ahí. Son instintivos, forman parte de nuestro protoplasma. (Me recuerda a Bruce Lipton con sus dos modos de existir: el de crecimiento -apertura- y el de protección -cierre-).
- Lo más efectivo para disminuir la ansiedad ante la muerte como para aprovechar la experiencia del despertar, de modo que sirva para el cambio personal, es la sinergia entre las ideas y la conexión íntima de las personas.
- Los seres humanos estamos hechos para conectarnos con los demás.
Nuestra necesidad de pertenecer es poderosa y fundamental.
- Hay dos clases de soledad: la cotidiana y la existencial.
La primera es interpersonal y consiste en el dolor de verse aislado de las demás personas. Se relaciona con el temor a la intimidad, o a sensaciones de rechazo, vergüenza o de no ser querido. De hecho, la mayor parte de la labor terapéutica está orientada a ayudar a los pacientes a formar relaciones más íntimas, sólidas y duraderas con los otros.
La segunda forma de soledad, el aislamiento existencial, es más profunda y surge de la separación entre el individuo y el resto del mundo. Nacimos solos y solos moriremos, pero sobre todo, cada uno vive en un mundo que sólo él conoce.
- La historia y la mitología están colmadas de los intentos de la gente por mitigar el aislamiento del morir.
- La EMPATÍA es la herramienta más poderosa con que contamos para conectarnos con los demás. Nos permite sentir en un nivel profundo lo que siente el otro.
No puedes conectarte con los temores de los otros si no estás dispuesto a enfrentar tus propios temores y unirte al otro en un terreno común. Sacrificarse por el otro es la esencia de un acto de compasión y empatía.
- La presencia es poderosa como medio de ayuda.
La conexión es fundamental. Seas familiar, amigo o terapeuta, zambúllete. Acércate de cualquier manera que te parezca apropiada. Habla desde el corazón. Revela tus propios temores. Improvisa. Contén al que sufre de cualquier manera que lo conforte.
La revelación hace la diferencia entre un terapeuta formado en la tradición de "impenetrabilidad" y "neutralidad" y un amigo que se presenta tal cual es.
En las relaciones estrechas, cuanto más se revela uno sobre las propias sensaciones y pensamientos, más fácil le es revelarse al otro. La autorrevelación desempeña un papel crucial en el desarrollo de la intimidad.
- La relaciones íntimas me ayudan a sobreponerme al temor a la muerte.
Las ricas oportunidades de vincularse son precisamente lo que hace que la terapia sea tan satisfactoria para el terapeuta. Procuro relacionarme en forma íntima y auténtica con cada paciente, en cada sesión.

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