jueves, 10 de enero de 2013

El amor es lo que cura


La mayoría de las personas nunca puede lograr la plenitud de la vida que representa la mayor gloria de Dios en el hombre. Permanece eternamente encadenada por dudas, temores, culpas, y comercia en opciones analgésicas y adicciones. El mundo de la publicidad se aprovecha del espíritu torturado del hombre, prometiéndole golosinas para el paladar, cielos azules para las vacaciones, mejores colchones, etc. El hombre compra estas cosas con la esperanza de volar hoy y pagar mañana, hasta que los roperos de su vida se encuentran amontonados; pero el dolor persiste.
El cambio profundo nunca ocurre rápido o fácilmente. La modificación en los hábitos de comportamiento, la corrección en las actitudes básicas y de la orientación en la vida, la eliminación de viejos prejuicios y el hecho de correr el riesgo de la franqueza -todo esto constituye una amplia curva, redonda, que sólo puede negociarse con lentitud- no es un ángulo brusco que se puede doblar pronto.
Pero una cosa sí es clara. Toda la investigación psicológica lo ha establecido sin lugar a dudas. Más importante que cualquier teoría psicológica, enseñanza o técnica terapéutica, lo que cura y promueve el cambio y el desarrollo humano es la relación de amor entre una y otra persona.
Pero...¿qué tipo de amor es ese? ¿qué características tiene?

John Powell

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