jueves, 28 de febrero de 2013

Mecanismos de defensa


Para Ana Freud (1895-1982), todos los seres humanos tenemos una imagen, un yo, un concepto de sí mismos, que debe ser defendido de los ataques del inconsciente. El yo se defiende de lo que no va de acuerdo con él, de lo que no le gusta. Por eso, los seres humanos mentimos, distorsionamos y negamos las cosas que hacemos; y afirmamos cosas que no hacemos, siempre con la intención de fortalecer y proteger la propia imagen.

Lo más sano en la vida es la aceptación de la realidad personal y de la realidad externa. Una realidad dual, hecha de bien y mal, de agradable y desagradable, de aciertos y errores, de blanco y negro con una gama amplísima entre ambos.
Las personas que viven sin aceptar la inconsistencia de sus conductas continuamente andan buscando justificaciones, y sus reacciones emocionales alteradas ante una confrontación significan que su yo es débil, hipersensible, incongruente y angustioso, que se protege del inconsciente y de la realidad.

A partir de las investigaciones de Ana Freud sabemos que la mente, para defenderse de la inseguridad y de la angustia, cuenta con siete mecanismos protectores. Las defensas yoicas funcionan de momento pero dejan el problema activado, y el mal se guarda en lo oscuro del inconsciente donde prepara un golpe ansioso con mayor fuerza. Sin embargo, el camino fácil de la represión y de los demás mecanismos son más socorridos que enfrentar el dragón de la angustia, cara a cara y de frente, con sudoración en las manos y taquicardia. Para convertirlo en inocuo, de bestia en lagartija, hay que verlo, aceptarlo, amarlo e integrarlo en la vida consciente.

Aquí una mención de los mecanismos o defensas:
- La represión: "No existe nada desagradable dentro de mí" (niego).
- La proyección: "Lo desagradable está en la cara de los demás" (veo en los otros).
- La racionalización: "Esto desagradable no es mío" (explico negando).
- La formación reactiva: "Si exagero algo agradable, oculto lo desagradable que llevo dentro" (exagero).
- La sustitución: "Cambio esto desagradable por aquello bonito y aceptable" (oculto).
- La generalización: "Cambio la descarga de lo desagradable en otro parecido" (busco que me la paga).
- La sublimación: (Expreso esto desagradable en formas aceptables por mi familia o mi cultura" (disfrazo).

Todos los mecanismos se basan en la negación de la realidad externa para proteger al yo o la realidad interna, o sea, la forma como cada quien se percibe. Además, todos pretenden mantener alejada a la angustia que brota de una amenaza o de una inseguridad.

Horacio Jaramillo Loya

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