miércoles, 6 de marzo de 2013

7 mandamientos de la conciencia primitiva


1.- Hazte el mudo.
Si con algo que viste u oíste, se te conectó la amígdala y comienzas a sentir que se te sube la sangre, te hormiguea el cuerpo, un piquete en el estómago o se te cierra la garganta, quédate callado. Cuando te pregunten: "¿Qué te pasa?", tú responde: "Nada,  ¿Qué quieres que me pase?".
2.- Desconéctate y mira hacia afuera.
Busca cualquier pretexto, por pequeño que sea, para acusar, vomitar y explotar contra los demás; pero no hables de tus sensaciones de no ser importante para el otro, de ser desplazado, ignorado, amenazado, etc.
Tal vez por un instante reconozcas que no es la primera vez que te sientes así, pero no hagas caso porque corres el riesgo de reconocer que tú eres el responsable, mejor sigue luchando contra los demás.
Puedes quejarte y decir: "¿Por qué tengo tan mala suerte? ¿Por qué me pasa esto a mi?".
3.- "Sufrir me tocó a mí en esta vida".
Concéntrate en recordar todas las ocasiones en que los demás te hacen sufrir, como si fuera en tiempo presente. Observa tu historia como si fueras la víctima y huye de la responsabilidad. La vida es un "valle de lágrimas", hay que acostumbrarse a vivir así.
4.- Pregunta en lugar de expresar.
Cuando te canses de hacerle al mudo puedes preguntar "inocentemente" sobre lo acontecido hace tiempo. Con una pregunta puedes ser acusador e indirecto, pero nunca descubras tus sentimientos. Puedes decir algo como: "¿Qué hacía la esposa de Juan en una reunión que se supone que era de puros hombres?". Entre más preguntas hagas y utilices el "¿por qué? lograrás desquiciar al otro y ultimadamente, diga lo que diga no le vas a creer. Para cerrar, puedes culpar al otro diciéndole: "Ya ves, nunca me dices lo que te pasa".
5.- Comentarios inofensivos.
Otra manera de hablar indirectamente es soltar comentarios "inofensivos" pero con chanfle. Por ejemplo: "Te ves muy contentito hoy..."
6.- Elegir el peor momento para hablar.
Busca el momento en que la otra persona esté ocupada o haciendo lo que más le gusta para interrumpirlo. Espérate a que estén tus familiares o tus hijos para soltar la sopa. Recuerda que tu verdad debe ser sabida por la mayoría de los que te conocen para que entiendan tu dolor.
Recuerda que tú eres importante y lo que tienes que decir lo debe escuchar en el momento que tú quieras. Nunca preguntes si está dispuesto para escuchar ahora.
Y si llegara a manifestar su indisposición te arrancas con el conocido: "Ya ves, tú nunca me escuchas", de tu niño herido interior. O el popular: "Para mí tú nunca tienes tiempo".
7.- Utiliza tus estrategias para cuidarte.
Se llaman Respuestas Automáticas Bloqueadoras. Si no las usas corres el riesgo de que el otro se sienta escuchado y luego buscará escucharte. Esto provocaría que tú tuvieras la capacidad de entender lo que el otro dice y hasta ampliarías tu conciencia para descubrir que has estado viendo sólo una parte de la historia y no tienes la razón. Si entiendes al otro puede ser que dejes de tener pretextos para sacar a pasear a tu niño herido pues ya no podrías decir: "Sufro, luego existo". Y si dejas de ser víctima, ¿de qué vas a hablar? ¿cómo vas a vivir si no sabes hacer otra cosa que quejarte? ¡Qué miedo!, ¿no?
Michel S. y Chávez R.

1 comentario:

  1. Un post Genial !!. Pareciera que desde lo más profundo de nuestro ser estamos programados para lastimar a nuestros semejantes. Una persona debe tener una gran salud mental para no caer en estos mandamiento primitivos. Ya que la perfeccion no existe, supongo que siempre habra personas que caigan en esto y ¿los demas tendrian que de alguna forma comprenderlos y ayudarlos?. bueno de todas formas actualmente creo que son minoria las personas que tienen salud mental.
    ME Gusto muchisimo el post. ¡Gracias!

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