lunes, 4 de marzo de 2013

Diálogo Experiencial


- David Bohm y Juan Lafarga distinguen, con diferentes palabras, las dos maneras de intercambiar información de los seres humanos: el diálogo y la controversia o el debate*.
- Con el debate se busca convencer, persuadir o disuadir. Es el uso de argumentos para cambiar al otro.
El verdadero diálogo implica renunciar a cambiar al otro, y en lugar de ello, se concentra exclusivamente en entender su significado y su experiencia; "entrar en su mundo".
En el debate la solución ya se lleva preparada. En el diálogo la dirección del cambio aparece en el proceso.
- El diálogo no excluye la puesta de límites, más bien la integra. La aplicación de consecuencias ha de hacerse no en lugar de, sino además de la práctica de la escucha en un espacio protegido para el diálogo.
- El camino del diálogo lleva a los dialogantes de manera natural a nuevas formas de relacionarse y a establecer nuevos límites, no desde la corrección y el castigo, sino desde la libertad y la responsabilidad.
- En el diálogo se renunica a cambiar a la persona y se apuesta a que tocando la profundidad de la experiencia, la estructura se rompe y provoca una sacudida de conciencia, que conduce al cambio necesario. "Cuando te escucho te digo sin decírtelo: no necesito cambiarte para quererte".
- La diferencia entre una relación constructiva y una destructiva es la capacidad de promover espacios protegidos y de calidad para el intercambio. Donde los sentimientos y las ideas del otro tienen la misma importancia como si fuera míos.
- El diálogo disciplinado y sistemático tiene la capacidad de convertir las crisis en oportunidades de crecimiento para los dialogantes. Además, construye sistemas inteligentes y espíritu de comunidad.
- El diálogo no invalida la experiencia del otro, con ello conduce a la construcción de un nuevo conocimiento de orden superior.
Por otro lado, un sistema humano que no dialoga termina tarde o temprano funcionando "estúpidamente", en automático. "Creemos que la gran mayoría de las separaciones -de parejas- son debidas más que a las diferencias irreconciliables, a la profunda incapacidad de dialogar".
Para una conciencia pequeña, el reto del amor, como diría Fromm, es encontrar a la persona adecuada. Para la conciencia que crece es mejor ser la persona adecuada.

Guía para el diálogo

1.- Contactar los sentimientos y las sensaciones en ti mismo.
2.- Detener las respuestas automáticas bloqueadoras (RAB's).
3.- Expresar de manera diferenciada las cuatro categorías (del círculo de la conciencia): a) descripción de los hechos, b) pensamientos o interpretaciones, c) deseos o expectativas y d) sentimientos. Proponemos la proporción de 20-20-20-40.
4.- Respetar cada momento: escuchar-hablar.
Escuchar sin interrumpir, hacer precisiones, aclaraciones o cuestionamientos.
Quien escucha se convierte en un eco fiel, en un espejo cuya función no es aprobar, aclarar, refutar, juzgar ni dar su opinión.
Su función es sólo reflejar de manera aceptante los sentimientos que la otra persona experimenta.
5.- Mantener una actitud de confianza en la expresión de Momentos de Sentimiento Fuerte.
Confianza en el proceso gradual de desarrollo interpersonal y en el cambio paradógico.
6.- Abrir y explorar crisis sólo en espacios protegidos.

Cuando es tiempo de hablar:
* Expresar una escena concreta de sentimiento fuerte.
* Describir el contexto suficientemente pero sin exceso.
* Expresar la experiencia interna: sentimientos y sensaciones físicas.
* Expresar los pensamientos como tales: pienso que...imagino...interpreto...fantaseo...espero, etc.
* Hablar en primera persona.
* Reconocer lo que está detrás de una pregunta o un reclamo, o un consejo o una sugerencia, advertencia u opinión. Y expresarlo como un sentimiento, una expectativa o deseo, fantasía o pensamiento.
* Describir los sentimientos sin juzgarlos y sin explicarlos.
Los sentimientos son como son. Toca reconocerlos -no negarlos-, honrarlos -no despreciarlos-, aceptarlos -no reprimirlos- y expresarlos -no callarlos-.
Los sentimientos pueden no ser en lo absoluto lógicos, maduros ni razonables. Simplemente son.
* Cuando el tema sea difícil conviene limitarse a quince minutos de habla.

Cuando es tiempo de escuchar:
* Recuerda que eres el eco o el espejo que reproduce la experiencia del otro tal como la vivió, no como tú la interpretas; sin quitarle ni ponerle nada.
* Recuerda que no existe una única realidad. Cada persona vive su propia realidad. La función del diálogo no es encontrar la verdadera y única realidad.
* Utiliza la segunda persona para repetirle al otro lo que escuchaste: "Tú me dices...tú estabas...tú te sentías..."
* No contestes las preguntas que puedan surgir. Es una tentación muy fuerte para romper el tiempo de escuchar. Concéntrate mejor en reflejar la inquietud o el sentimiento detrás de la pregunta.
* No tienes que responder, justificar ni defender tu persona. Tu ego desaparece provisionalmente y te conviertes en la experiencia del otro. Recuerda que tu función es ser eco y reflejo.
* Escuchar no significa estar de acuerdo o aprobar lo que el otro hace o deja de hacer. Tampoco significa que te comprometas a cambiar.
Escuchar significa algo más humilde y poderoso a la vez: que puedes entender el mundo del otro, por lo menos instantáneamente.
* De todos los detalles que escuches pon especial atención a los momentos donde aparecen sentimientos. Cuando los encuentres no los juzgues, sólo refléjalos.
* Olvídate de querer cambiar o hacerte responsable del otro. Escucha como si fuera la primera vez que te asomas a la experiencia del otro: respeto y asombro.
Escucha sin tomártelo personal. Imagina que la queja viene de un lugar muy profundo y de alguna manera es ajeno a ti.
* La honestidad y la transparencia pueden lastimar de entrada, pero al final es el mejor combustible para el crecimiento. No te defiendas ni te justifiques.
Lo que no se expresa por "evitar herir" puede destruir la relación.
* No discutas los hechos. La subjetividad de la experiencia no se discute.

Alvin Mahrer ha dicho que cada día nos regala Momentos de Sentimientos Fuertes y cada uno es un camino potencial para el crecimiento. Él mismo ha vaticinado que un día la psicoterapia será obsoleta, cuando las personas aprendan por sí mismas -sin necesidad de especialistas que encuentren el problema y la solución- a conectar, integrar y aprender de sus sentimientos fuertes.

La exploración de Sentimientos Fuertes tal como surgen, en un espacio de libertad y seguridad psicológica, puede convertirse en una experiencia profunda de cambio transformacional o de tercer orden, aún cuando no estén todos los elementos del círculo de la consciencia (descripción de hechos, pensamientos, deseos y expectativas, sentimientos).
El lenguaje experiencial, a diferencia de otros tipos de lenguaje (casual, narrativo, explicativo, etc.), es profundamente fenomenológico -descriptivo- y utiliza casi exclusivamente el tiempo presente, aunque se refiera a hechos del pasado. Evita utilizar adjetivos calificativos, describe la experiencia interna sin matices, sin evaluación, sin juicio, sin crítica, sin aprobación o rechazo, sin buscar las causas, utiliza más el cuando que el por qué. 
El lenguaje experiencial permite a los dos implicados resonar a la par, se le conoce como resonancia mórfica (Rupert Sheldrake). Ambos se conectan en la misma vivencia.
El diálogo experiencial puede llegar a convertirse en una de las experiencias más gratificantes, más constructivas y de mayor impacto para el desarrollo de la conciencia y del crecimiento personal y familiar. El diálogo experiencial es increíblemente sencillo, engañosamente fácil y a la vez, sorprendentemente raro como recurso cotidiano en la vida de la familia y de la pareja.
Ceja Gallardo sostenía que en el momento del diálogo una pareja puede alcanzar el máximo de unidad e individualidad.
"Reconocemos la utilidad de especialistas con experiencia para acompañar y ayudar a las personas a superar sus problemas y carencias emocionales. Sin embargo por nuestra parte nos inclinamos a propuestas más ambiciosas en la promoción de la salud mental, en contraste con enfoques centrados tanto en la patología como en el tratamiento individual. Nuestra propuesta le regresa a la gente el poder de sanarse y de crecer en conciencia en el mismísimo seno de una relación de pareja y de familia".
Sergio Michel y Rosario Chávez
El espacio protegido del diálogo, capítulo 8

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