lunes, 11 de marzo de 2013

Terapia Familiar Gestalt


El modelo de T.G.F. tiene como primer elemento el optimismo y la confianza en el potencial de los miembros y del propio sistema para reformular sus patrones básicos (Cfr. ficha).

Un segundo elemento es la importancia que se le concede a la observación del proceso de interacción -cómo están y cómo pueden estar-, más que a los temas o problemas periféricos que hacen figura según ellos -un hijo problema, una hija que no quiere ir a la escuela, conductas de menosprecio, etc.-

Para incidir en el proceso de interacción se echa mano del trabajo de darse cuenta o toma de conciencia y de las habilidades de contacto. De buscar la claridad y asertividad en la comunicación, de aprender a preguntar, a dar y recibir.
Estas habilidades son especialmente ricas para el caso de que la familia tenga miembros pequeños de hasta cinco años, que de otra manera quedarían excluídos o causarían problemas para algunas intervenciones.
Después de que los miembros se apropian de sus comportamientos y roles viene la decisión de cambiar asumiendo la propia responsabilidad por cada uno y sus actos.
La filosofía es que todos contribuímos al problema y así mismo, el proceso familiar es la suma de los procesos personales.
Es un modelo sistémico, la diferencia con otros modelos es que la posición de cada persona se considera un elemento del sistema que está llamado a ir más allá de la situación presente, a aceptar su responsabilidad y a encontrar una nueva posición.
Cuando los miembros hacen su parte la familia alcanza un nuevo equilibrio.

El cuarto elemento es la función del terapeuta. El terapeuta modela formas facilitadoras para la toma de conciencia, el contacto, la comunicación funcional, etc. sin asumir la función de solucionador del tema o consejero.
Una expresión resume esto: "Dar la vuelta". Equivale a que los pacientes ven algo, luchas para entenderlo y descubren por qué cambiar es importante y lo aceptan como suyo.
Su papel es activo, comprometido y se involucra con un miembro, con varios miembros y con todo el sistema familiar.
El terapeuta debe ser asertivo. Deben poder intervenir rápidamente, con claridad y poder, deber ser directos para enfocar la atención de las personas en lo necesario.

El quinto elemento es la confianza en el modelo. Antes, has de aprenderlo suficientemente para incorporarlo sin necesidad de pensar en él. Luego, practicarlo para desarrollar las habilidades necesarias.
Sin embargo, a pesar de esto, los resutados pueden ser no tan rápidos o tan claros como quisiéramos, algún miembro que se resista o el grupo familiar muestre criris al descubrir sus máscaras.

La base filosófica

Nuestro modelo de terapia familiar gestalt intenta apegarse a la filosofía y a la metodología gestalt al trabajar con las familias en lugar de con pacientes individuales. Seguimos las ideas básicas sobre cómo ocurre el cambio y cómo funcionan los seres humanos, y la importancia del darse cuenta y el contacto propios de la terapia gestalt.
Especialmente con los niños, el trato de es de respeto y sensibilidad a sus sentimientos, percepciones y experiencias.
No tratamos de forzar el cambio de las personas. Sí buscamos la autoexploración del precio por hacer y seguir haciendo lo que hacen y cómo impacta en sus vidas.
No establecemos conductas normativas, a menos que alguien esté en peligro. Este puede ser un punto delicado porque la mayoría de las personas acudena terapia para cambiar al otro o para que le sugieran lo que ha de hacer. Los padres piensan en cambiar a los hijos, la pareja busca que el cónyuge cambie, pero no se habla de la propia responsabilidad, del contacto, del darse cuenta.
El terapeuta asume la facilitación del proceso exploratorio y de apoyo en las decisiones que se tomen. Se trabaja con la realidad, incluso si un miembro de la familia no está dispuesto a comenzar a hacer cambios.

Norman Shub

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