jueves, 4 de abril de 2013

Variables del cambio terapéutico


Son cuatro las variables que se presentan en cada sesión del modelo de Terapia de Reconstrucción Experiencial.
Las dos primeras "las consideramos de segundo orden", son:
- la seguridad psicológica operativa y
- la expansión de conciencia
Las otras dos "las consideramos de tercer orden", son:
- la aceptación psicológica profunda y
- la focalización del sentimiento.

La seguridad psicológica y la expansión de conciencia se llegan a juntar y tienen su punto máximo entre la etapa de reconstrucción y la de reconciliación

Algunos recursos para promover la SEGURIDAD PSICOLÓGICA OPERATIVA, especialmente en la etapa de exploración:
1.- Las respuestas-reflejo 
a) de contenido y
b) de sentimiento.
Son intentos del terapeuta por entender la experiencia compartida por el cliente, desde su marco de referencia o mundo fenomenológico.
c) la elucidación
Va más allá, al intentar traducir en lenguaje explícito los sentimientos y las actitudes que se pueden deducir razonablemente de la comunicación o el contexto.

La consigna del terapeuta es dar acuse de recibo, validar la existencia, reconocer la presencia de cada una de las partes operativas de la persona -independientemente de la mala o buena relación que pueda existir entre ellas-. Lo que Mahrer llama los potenciales opeativos de la experiencia.

2.- El ego auxiliar.
Es un recurso del Psicodrama de Moreno donde el terapeuta, y ocasionalmente los miembros del grupo, hablan en primera persona -a diferencia del reflejo rogeriano-, y le ponen voz a los sentimientos captados en el cliente con la única consigna de "meterse en la piel del protagonista y ser él hasta el punto de sentir sus pensamientos". 
El cliente siempre tiene la posibilidad de aceptar o rechazar el intento empático. Las preguntas pueden ser: ¿cómo te suena esto?, ¿tiene esto sentido para ti?, etc.

3.- Escucha experiencial.
Es un recurso que se utiliza más de forma personal y no tanto en grupo.
La escucha experiencial va más allá de la empatía pues el cliente llega a niveles de contacto profundo con su experiencia y se toca la posibilidad del cambio de tercer orden.
Tanto el terapeuta como el cliente cierran sus ojos para posibilitar mejor la descripción y el acompañamiento de la experiencia.
El proveedor exclusivo de validación en este caso es sólo el cliente.

LA CONSIGNA ES LA ACEPTACIÓN
No importa tanto el recurso que se utilice, sino la aceptación y validación de cada una de las partes actuantes en el drama de la persona. La aceptación de cada intergrante de su comunidad interior, los potenciales operativos según Mahrer.
El terapeuta, como el terapeuta familiar, le da la palabra a todos sin favorecer a ninguno.
El mensaje que envía el terapeuta es "no necesito cambiarte para quererte". La persona recibe "el permiso" para ser "ilógico" sin consecuencias.
Cuando la persona se despoja provisionalmente de sus máscaras, y es capaz de expresar lo que siente y es -no lo que debería sentir y ser- se considera suficiente y adecuado el nivel de seguridad psicológica para proseguir con la siguiente etapa.
A partir de aquí la seguridad psicológica permanecerá en el nivel superior con ligeras fluctuaciones.

Durante la etapa de Reconstrucción, la persona puede entonces dedicarse a trabajar lo que auténticamente es, siente y piensa, sin dividir su energía en tratar de impresionar siendo lo que otros esperan que sea.
El terapeuta continúa atento a cuidar la seguridad psicológica y la actitud de aceptación.

EXPANSIÓN DE CONCIENCIA

A partir de la etapa de Reconstrucción, donde el cliente revive la experiencia interna en el aquí y ahora, la expansión de la conciencia inicia un incremento sostenido cuyo grado máximo coincide con el fin de la etapa de reconstrucción y el inicio de la de Redecisión.
Por su naturaleza, la expansión de conciencia es efímera pero a la vez suficiente, para integrar dentro del sistema de información de la persona los recursos capaces de transformar cualitativamente el funcionamiento humano como un sistema abierto.
Las etapas de Redecisión y Reconciliación se inician en un nivel alto de expansión para diminuir ligeramente en la etapa de Ensayo.

SEGURIDAD PSICOLÓGICA PROFUNDA

Los potenciales profundos de la persona representan la contraparte de los potenciales operativos revisados con la empatía.
Ahora se precisa de una seguridad psicológica profunda para contactar con los potenciales ocultos -la sombra jungiana o la polaridad-, normalmente fuera del campo fenomenológico del cliente.
La "escucha experiencial" que ya se "saboreo" en la etapa de exploración, permite de pronto en la misma vivencia de la persona, una calidad diferente.
La seguridad psicológica profunda viene después de la seguridad psicológica operativa, cuando la persona ha tenido la experiencia de aceptación a todo lo que concientemente es, siente y piensa. Entonces aparece el potencial profundo y el terapeuta da la bienvenida al "tímido invitado" que se presenta a dialogar con el cliente. "¡Bienvenido lo que eres operativamente y Bienvenido, también tú, potencial profundo!".

El cambio de tercer orden se da cuando una persona durante su proceso terapéutico deja de considerar como un "algo ajeno" una determinada experiencia o característica personal y decide entonces con todo su ser, reconocerla como propia. Este "salto cuántico" aparece cuando un potencial profundo "emerge" (hace figura, aparece) a la superficie y es poseído como algo propio de manera consciente e integrada.

La seguridad psicológica profunda se va convirtiendo entonces, de manera gradual, en seguridad psicológica operativa y los potenciales profundos se integran con los operativos.

FOCALIZACIÓN DEL SENTIMIENTO

El misterio a explorar no está afuera, como lo suponen los que buscan el cambio de los demás.
Mientras la Seguridad Psicológica Profunda se refiere a la postura, a la actitud, de aceptación incondicional a las polaridades ocultas de la persona; la focalización está relacionada más bien con el grado de concentración de la atención dentro de la escena del sentimiento explorado.

Ya se dijo que las cuatro variables están presentes en todas las etapas del proceso, sin embargo, la focalización o concentración del cliente y el terapeuta puede ser un atajo importante. Así se experimenta cuando el cliente necesita dos minutos para compartir su experiencia intensa y luego, por más de quince minutos, los compañeros del grupo le reflejan su propia experiencia y el cliente "escucha su experiencia interior de regreso". No brinca de una escena a otra, como lo hace ordinariamente.

Dos escenarios terapéuticos puede observarse, uno de segundo orden y uno de tercero:
- Es posible que la cliente relatora se permita sentir mayor aceptación hacia lo que siente a pesar de sus incongruencias, sus confusiones, etc.
- Que la cliente, después de reconocer sus condiciones, en un ambiente de seguridad profunda, toque de manera natural y espontánea, por la variable de la focalización, un sentimiento de calidad diferente, una sensación de alivio, de descanso, de libertad interior. Algo que al ser asumido como propio se convierte en un recurso capaz de permear de manera irreversible todo el funcionamiento de la persona.

Un momento de Sentimiento Fuerte normalmente fluye hacia la aparición del potencial profundo.
En términos de Mahrer, una ESCENA de Sentimiento Fuerte se mueve al MOMENTO CLAVE de Sentimiento Fuerte, en cuyas proximidades se encuentra el POTENCIAL PROFUNDO DE LA EXPERIENCIA.
Sergio Michel y Rosario Chávez

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