sábado, 11 de mayo de 2013

El agua de Visnú


Había una vez un gran devoto de Visnú que oraba día y noche para ver a su Dios. Una noche se cumplieron sus deseos y se le apareció Visnú. Cayendo de rodillas, el devoto gritó:
- "Haré cualquier cosa por ti, Oh, mi Señor, no tienes más que pedírmelo".
Visnú replicó:
- "¿Podrías traerme agua?"
Aunque muy sorprendido por la petición, el devoto corrió al río tan de prisa como le permitían sus piernas.
Cuando llegó y se arrodilló para recoger agua, vió a una mujer bellísima en pie, en una isla que había en mitad del río. El devoto se enamoró locamente de ella al instante, robó una barca y remó hasta donde estaba la mujer. Ésta respondió a sus demandas y se casaron; tuvieron hijos en la casa de la isla y el devoto se hizo rico y envejeció con su negocio de comerciante.
Muchos años más tarde, un tifón arrasó la isla y el mercader fue arrastrado por la tormenta. Estuvo casi a punto de ahogarse, pero recobró el conocimiento en el lugar en el que una vez había rogado para ver a Dios.
Toda su vida, incluyendo su casa, su esposa, y sus hijos, paracía que nunca habían existido. De repente, miró por encima de su hombro y vió a Visnú de pie en toda su gloria radiante.
- "Bueno", dijo Visnú, "¿ya me traes el agua?

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