martes, 18 de junio de 2013

Jacques Maritain


- 1882-1973
- Filósofo neotomista que pretende rescatar el valor de la metafísica frente a las críticas del positivismo, recuperar el valor de la objetividad frente al relativismo, destacar el valor del realismo frente al idealismo y promover el valor del personalismo.
- Converso del protestantismo junto con su esposa en 1906.
- Enfocó los problemas filosóficos teniendo en cuenta la antropología, la sociología y la psicología. Sus logros más profundos los tuvo en la epistemología donde analizó los diferentes grados de conocimiento -especulativo y práctico- y sus interrelaciones, así como en filosofía política.
- Para Maritain la sociedad ha de estar al servicio de la persona.
El Estado es el conjunto de instituciones políticas que estructuran jerárquicamenrte la sociedad. Es un instrumento al servicio de la comunidad política.
Por individuo entiende aquello que "excluye a uno mismo de todos los demás hombres". Es el ser que vive para perpetuar la especie.
Ser persona implica la donación de sí mismo en la libertad y el amor. El ser humano se realiza o destruye en la relación con otros seres humanos y con el entorno, porque está dotado de espiritualidad -es un espíritu corporalizado-. El hombre es una unidad de individuo y persona: tiene en sí mismo una finalidad anterior e independiente de la especie.
Los individuos crean multitudes gregarias, las personas crean sociedades civiles en las que, por el hecho de ser personas, cada una de ellas tiene derechos independientes de la colectividad.
- Señala que existen sociedades que no consideran al hombre como persona, sólo como individuo -el individualismo burgués-, mientras que otras privilegian el papel de las instituciones, fundamentalmente el Estado, sobre las personas -las distintas formas de colectivismo-.
www.cbioetica.org/revista/82/820200.pdf

- Se le conoce como el filósofo "del ser" porque se mantiene atento a lo real en toda su amplitud y profundidad, esto es, a la dimensión especulativa (teorética) del conocimiento y a la dimensión práctica, que apunta a regular la acción humana hacia sus fines naturales y aun sobrenaturales.
- La modernidad, llamada "herejía global" por Maritain, era sinónimo de síntesis entre agnosticismo, inmanentismo y relativismo. "Es una enfermedad difusa, no localizada, una marejada de irracionalismo, de fideísmo, de antiintelectualismo, una oposición a todo análisis metafísico y a toda teología científica".
- La verdad se confunde con el bien y el dinamismo histórico de la verdad es el dinamismo del bien que ella es, el cual tiende de suyo a comunicarse, a difundirse.
En el terreno de la acción concreta, la verdad se hace con el amor. En el plano de la fe, "hacer la verdad" equivale a "guardar" la Palabra de Dios poniéndola en práctica. En un plano profano "hacer la verdad" significa que cada problema concreto, o cada situación que es preciso enfrentar, supone su propia solución, una solución inventada, más que deducida.
- Por su fidelidad a la verdad, Maritain, denuncia -más que sólo criticar- el "humanismo burgués", que se expresa a veces en actitudes liberal-individualistas decorativamente cristianas y otras ocasiones como un "progresismo" de corte neo-modernista -y luego marxista- ideológicamente agresivo y militante. 
En el corazón de ambas yace la pretensión antropocéntrica e inmanentista de autosuficiencia. el hombre se ha olvidado de Dios de forma práctica y teórica. El olvido de DIos ha llevado al rechazo de Dios.
- Para Maritain, el hombre no encuentra su unidad en sí mismo. La encuentra fuera de sí, por encima de sí. (Argumento contra el inmanentismo).
- Maritain es pesimista en relación a la cultura moderna, pero optimista por constatar la presencia de la huella divina en el hombre. Dice que el cristiano está "condenado" a la Esperanza -a la espera en el ámbito profano-. El filósofo confía en la buena voluntad del esfuerzo de los cristianos.
- En relación a la política destacan tres ideas.
1. Su filosofía política descansa en su antropología. El hombre es una "sustancia corporal inteligente", es decir, persona. La persona es un universo de naturaleza espiritual, dotado de razón y de voluntad; es un centro de conocimiento, de amor y de libertad. 
La persona es socialidad. La relacionalidad supone la capacidad de darse y de recibir a un otro "yo" personal.
La socialidad tiene su fuente en el espíritu. Es apertura, comunicación y don. La persona testimonio la generosidad o expansividad de un "espíritu encarnado".
El espíritu distingue a la persona de los animales y las plantas. Su subjetividad exige la expansión y la comunicación de la inteligencia y el amor. La persona tiende de suyo a la vida social. Esta comunicación le asegura también la necesaria complementación exigida por la indigencia propia.
2. La norma de la convivencia es el bien común, entendido como la proyección social de las exigencias y necesidades propias de la persona humana. El bien común es un bien de personas, no como beneficios propios, sino como el bien del todo social (totalizante, no totalitario).
La "premisa mayor" o el principio de explicación es la ordenación intrínseca del hombre a Dios, por creación y recreación (la gracia). La persona humana está directamente ordenada a Dios como a su fin último. De aquí se deduce la suordinación del bien común y de la sociedad, al bien supra-temporal -el "Reino"-.
La sociedad política debe ayudar a cada persona a conquistar su libertad definitiva -en este mundo- y a cumplir su destino final -más allá-.
3. Los medios deben ser proporcionados y apropiados al fin, ya que son las vías hacia el fin y, en cierta forma, el fin mismo en realización.
Testigo del auge de los totalitarismos, Maritain reacciona contra todo intento de justificar los medios, denunciando la actitud maquiavélica de conquista de poder y obtención de riqueza material.

www.cepchile.cl/dms/archivo_840_930/rev15_moreno.pdf

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