sábado, 22 de junio de 2013

Revelación


“Desearía ver a Dios”, dijo el discípulo. 
“Estás mirándolo en este mismo momento”, dijo el Maestro. 
“Entonces, ¿por qué no lo veo?”. 
Entonces contestó el Maestro: “¿Por qué el ojo no se ve a si mismo?”. 
Más tarde, el Maestro explicaba a todos los discípulos de la siguiente manera: “Pedir a un cuchillo que se corte a sí mismo, o a un diente que se muerda a sí mismo, es igual que pedir a Dios que se revele a sí mismo”.

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