lunes, 8 de julio de 2013

En qué consiste el Personalismo


1. Rectificar al existencialismo
El existencialismo es una reacción contra los excesos de la filosofía de las ideas -idealismos descarnados- y contra los excesos de la filosofía de las cosas -cientifismo y materialismo-. Ahora el personalismo es una reacción contra los excesos del existencialismo, busca su purificación de los solipsismos, de sus egocentrismos y narcisismos por un lado, y sus desesperanzas y pesimismos por el otro.
El personalismo asume la concepción dramática de la vida pero en lugar de caer en su pesimismo propone su afrontamiento, que entraña el compromiso militante y la conversión al otro.
El personalismo podríamos decir que es un existencialismo purificado.

2. Sus Raíces
A. No son griegas.
En el mundo antiguo el individuo estuvo fundamentalmente asumido por la colectividad -familia, tribu, ciudad, Estado, raza-. La esclavitud no era un escándalo. Y sobre los dioses dominaban fuerzas impersonales que, con manos ciegas, tejían los hilos del destino humano. Entre los griegos existió ciertamente un agudo sentido de la individualidad y de la dignidad personal, Sófocles y Sócrates por ejemplo. Sófocles apuntó tras el destinoa un "orden" divino fundado en el valor o disvalor de las acciones del hombre. Sócrates descubrió en la "interioridad" del hombre algo "digno" de ser conocido -conócete a ti mismo- y el lugar de la patencia de lo verdadero y de lo bueno. Pero el esfuerzo de Sófocles no pasó de ser clarividente atisbo, y Sócrates, al liberar al hombre de la irracionalidad del destino y de la sofística anarquía individualista, abriéndole la perspectiva del mundo ideal del ser y del valor, inició un movimiento que, en la posterior objetivación del mundo ideal en Platón y Aristóteles, debía convertirse en un nuevo y más grave peligro para la persona. La vida humana quedaría escindida en la contemplación objetiva del mundo ideal y la "indigna" subjetividad pasional o biológica. Lo individual, considerado, en el fondo, como "caída" o "desgracia", sería "indigno" del conocimiento y del amor -Platón, Aristóteles- y algo de lo que hay que liberarse -Plotino-.

B. Judías-Bíblicas
Guste o no guste, el personalismo tiene raíz bíblica, no helénica.
- Para la mentalidad antigua, el "escándalo" de la creación residía no tanto en la "incomprensibilidad" de una producción "ex nihilo", sino en que Dios, no por necesidad o fatalidad, sino por un positivo acto de amor, libremente puesto, hubiera llamado a la existencia a otro ser distinto de Él y entre ellos -singularidad y multiplicidad-. Lo imposible para los antiguos era la sustitución del racional "monismo" o del fatal "dualismo", por la aceptación positiva de la multiplicidad de los seres.
Más aún, este ser especialísimo resume todos los estratos de lo creado, tiene la capacidad de distanciarse de todo lo que no era él -el mundo y Dios- y afirmarse a sí mismo frente -incluso contra- Dios. De ahí que Dios no puede regir a este ser como a las demás cosas del mundo. Debe "dialogar" con él. Le ofrece una compañera igual a él y le encomienda la tarea de multiplicarse. Las obras del Dios cristiano son ciertamente incomprensibles. Más aún, él mismo es incomprensible, ya que su ser y su vivir más profundos se actualizan en la Trinidad de una vida interpersonal.
Este Dios quiere ser "Dios de Abraham, Isaac y Jacob", por eso se reserva la creacón inmediata de cada una de sus "almas", de modo que el hombre-individuo no es un mero "ser-ahí", sino un individuo llamado personalmente por Dios.
Con este hombre quiere Dios establecer relaciones personales. Tendrá una providencia individual sobre él, lo buscará por su nombre; esta llamada se escuchará en el secreto del corazón, que Dios ha reservado para sí. En la interioridad en que sólo existen, rostro a rostro, Dios y el alma, Dios nunca despojará al hombre de su libertad de decisión personal, sino en la libertad, le invitará o le exigirá mudar su corazón -metanoia- y servirle con sinceridad de espíritu.
Caa a Dios, deberá el hombre, después de su muerte, dar personalmente razón de su vida; y su destino último será entrar en comunicación, individualmente diferenciada, con Dios.

C. Tronco medieval
a) Dios es uno en esencia y trino en personas.
La especulación sobre la persona gira desde el principio en torno a la comprensión de las Personas de la Trinidad y a la personalidad divino-humana en Cristo, cuya expresión más completa se encuentra en San Agustín. Fue Santo Tomás quien, recogiendo este legado, construyó una teología completa de las personas divinas y de la persona de Cristo, y desde ella elaboró la metafísica de la persona human, que ha sido la fuente de la especulación de los siguiente siglos. Partiendo de la definición de Boecio, definirá a la persona como "individuo de naturaleza intelectual por sí mismo subsistente", y por ello como "el ser perfectísimo en toda la naturaleza". Su dignidad y perfección ontológica está en existir por sí con entera independencia, y u dignidad y perfección dinámica está en poseer naturaleza intelectual -o racional, o espiritual-, lo que conlleva el dominio de sus propios actos cual ser libre y responsable. De ahí fluye su condición de persona moral y social, de ser sujeto de derechos.

D. Ramas actuales del personalismo
A partir de Descartes el personalismo pierde el peso ontológico-teológico para ganar en la dimensión gnoseológica.
Una inflexión fundamental de esta tradición común aparece en el siglo XVIII con Emmanuel Kant, que exaltó a la persona como "fin en sí", valor absoluto y autónomo, desligándola del orden a Dios, y proclamando así la autonomía moral. Kant, desde la razón pura práctica, ensancha ese nuevo personalismo gnoseológico para conferirle una dimensión moral. Este personalismo autónomo es el que se ha propagado a través de la fenomenología.
Husserl, con su intencionalidad de la conciencia, proporciona a la persona un segundo ensanchamiento, al que luego se añade el fenomenológico-axiológico de Max Scheler y filósofos de los valores que parten de una decidida afirmación personalista.
De este modo, el personalismo se mueve en el cruce sinérgico de cinco aportaciones básicas: una raíz en la ontología cristiana, un tronco en la moralidad kantiana, una epistemología huserliana, y una axiología scheleriana, a la que se añade una quinta aportación, las ramificaciones que se realizan actualmente: Rama Péguy -Maritain, Mounier-; Rama Scheler; Rama Fenomenológica-Tomista -Wojtyla, Stein-; Rama Zubiri -Ellacuría-; Rama Dialógica -Antiguo Testamento, Buber, Lévinas, Nuevo Testamento, Kierkegaard, Marcel- Guardini, Julián Marías; Rama Hermenéutica -Ricoeur-.

(listado completo en las páginas 29 y 30)

Por su propia historia, el personalismo coincide con la mayor parte de la historia de la filosofía en general. El pensamiento occidental resultaría ininteligible sin la pregnancia de las ideas y filosofías personalistas y comunitarias: historia del movimiento obrero, formulación de los derechos humanos, etc.

3. Esencia del personalismo comunitario
- Cabría decir que personalista es toda filosofía o forma de vida que centra el sentido de la realidad en la persona reivindicando su dignidad absoluta en todos los terrenos -ontológico, gnoseológico, moral o social-.
- El que una filosofía considere que el hombre singular es importante no significa que ésta sea la categoría central en torno a la cual se estructure.
Santo Tomás llega a decir que "la persona significa lo que es perfectísimo con respecto a toda la naturaleza". Pero lo que Tomás no hace es estructurar su filosofía en torno a la noción de persona; prefiere otras categorías más esenciales: la sustancia y los accidentes, la potencia y el acto, etc...
La esencia del personalismo es "estructurar" una filosofía en torno a la persona.
- Josef Seifert comenta los caracteres del auténtico personalismo:
+ Una insalvable distinción entre personas -sujetos racionales- y seres impersonales.
+ La capacidad de la persona para conocer y vivir la verdad objetiva, sin relativismo ni subjetivismo.
+ La libertad de la persona para ser dueña del ser y el no ser de sus actos.
+ El descubrimiento del corazón humano como sede de los afectos, sin reducir la racionalidad al intelecto y a la voluntad.
+ La relación de la persona con el mundo en su totalidad, con el ser y con Dios. Sólo en esta relación con el Ser divino puede la persona alcanzar su realidad y yoidad últimas. Por tanto, la capacidad de realizar actos religiosos de adoración o acción de gracias es esencial para la estructura racional de la persona.
+ La aceptación de la boeciana definición de persona como sustancia individual de naturaleza racional.
+ El valor único (dignidad) de cada persona.
+ La primacía del amor: la persona ha de ser afirmada por sí misma, contra el hedonismo, eudemonismo, etc.
+ La primacía absoluta de los valores morales y religiosos.
+ La aceptación de la persona como realidad esencialmente relacionada con la comunidad.
+ La capacidad para optar por el bien o por el mal.
+ La obligatoriedad de los imperativos morales absolutos, que nunca se pueden dejar en suspenso.
+ La afirmación de Dios como Ser personal y sentido último.

Dos comentarios al respecto:
+ Se menciona una visión fundamentalista medieval de sustancia, apoyándose en Boecio y luego en Santo Tomás. Como si no hubiera otras formas de pensar la sustancialidad-sustantividad hoy...
+ Se dejan fuera otros rasgos básicos del personalismo: el compromiso personal de la acción, la lucha contra el desorden establecido o el que trata de establecerse, la revolución pacífica de las estructuras, la repulsa al capitalismo y al espíritu burgués, una defensa militante del rostro de la viuda, del huérfano y del extranjero, una ontología que se convierta en ética, una ética que no sólo es lógica, sino también dialógica, y no sólo es dialógica, sino también profética, etc.

4. Filosofía práctica
El personalismo es la única filosofía posible, pues lleva a la vida lo que su pensamiento construye, encarnándolo. Y a la inversa, de la acción se reintegra al conocimiento. Teoría y práctica en recíproca implicación que forman una praxis.
Y siendo honestos digamos que: convertir ideas vitales en ideales existenciales exige el rigor del concepto, de la reflexión crítica, el trabajo intelectal. Una fe de carbonero no es suficiente porque el personalismo no es una moda, un eslogan o una etiqueta.
Es pues, una tensión interactiva del hacer pensando y del pensar haciendo.

5. Sistema abierto
Es un sistema filosófico riguroso y coherente. Sistematicidad no quiere decir infalibilidad.

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