martes, 2 de julio de 2013

Qué queremos que sea el Personalismo Comunitario


1. Memoria
Se remonta a la sociedad civil del 1789 libre, igual y fraterno; al 1860 de la Primera organización internacional de Trabajadores; al 1932 de la fundación del movimiento Espirit; al 1933 republicano y militante; a las colectivizaciones libertarias, federales y autogestionarias.
Su deseo es una sociedad de adultos liberados del afán de posesión y tendentes a un común personalista y comunitario.
2. Federalismo solidario
Nos interesa la democracia formal en la medida en que ésta refleje la democracia social, sin desempleo ni diferencias salariales al uso, sin salario incluso, por no aceptar la propiedad privada de los medios de producción ni la herencia. Al margen del capitalismo multinacional y del poder del dinero que todo lo define, queremos el federalismo solidario que trasvasa sus bienes según la ley de los vasos comunicantes.
3. Estado mínimo
Rechazamos toda forma de Estado que no sea más que una concentración de poder en manos de partidos, de hecho una dictadura.
El Estado sólo puede tener sentido para nosotros como el pueblo mismo organizado en un orden institucional que, a fin de ser verdaderamente democrático, exige la autogestión responsable desde su base popular.
Cuando el Estado se desarraiga del pueblo constituyéndose en una entidad independiente del mismo, automáticamente se transforma en un poder despótico que tiraniza al pueblo primero y le envilece después y ontra el que, por consiguiente, resulta legítima cualquier forma de desobediencia civil.
La voluntad del pueblo se expresa mediante la socialización, la participación, la autogestión. A pesar de todo, para nosotros la voluntad popular tampoco puede ser dogma. La voz del pueblo no es la voz de Dios.
Aunque lo ideal sería la desaparición del Estado en su forma actual porque no promueve la socialización, la participación ni la autogestión, sin embargo, mientras subsista lo reconocemos si actúa subsidiariamente.
4. No violencia subversiva.
Nos situamos contra el gasto bélico y contra la existencia de ejércitos, que son una de las raices de la militarización de nuestra cotidianidad y de nuestras propias inercias agresivas.
Objetamos contra la incultura de las armas, frente a la que proponemos las armas de la cultura.
5. Ecologismo humanista.
El ecopacifismo acepta el reto de humanizar la civilización tecnológica sin tener que renunciar a sus éxitos.
Tiene una visión integral de la realidad, por lo que asume como propias todas las causas justas de la humanidad.
6. En favor de la vida.
Estamos en favor de la vida, que comienza desde el instante de la fecundación.
La vida del ser humano es sagrada, cualitativamente distinta del resto.
Nos oponemos a la muerte violenta del no nato, a la pena de muerte y a la eutanasia, a la tortura y al genocidio por hambre, y a todo lo que degrada o dificulta la vida.
7. La persona, fin en sí.
Sustituir unas estructuras políticas por otras, sin que ninguna tenga al ser humano como centro, conduce a resultados finalmente idénticos, tanto  lo que se llama "derecha", como en lo llamado "izquierda". Ante la persona que es un fin en sí misma no vale el lema "el fin justifica los medios".
8. Desde la libertad.
Tampoco existen causas históricas autónomas al margen del ser humano. Ni políticas, ni económicas, ni científico-tecnológicas. Nada en este mundo se justifica a costa de las víctimas que pagan el precio.
9. Presencia en todos los niveles.
Todo es política. Pero para que una se legitime debe tener en el centro a la persona. Esta visión de la política sobrepasa el ámbito de los partidos y de las urnas.
Amamos la permanente participación asamblearia, la cultura que la genera y el poder compartido, pues el único poder legítimo es el poder compartido.
10. Izquierda mística.
"Hemos sido fecundados como políticos en la matriz de lo ético". Por ello, decir política es decir moral.  Hombre político es hombre moral. Una política sin moral o contra ella es antipersonalismo. Frente a esto queremos retomar la primacía de lo espiritual, patrimonio secular de la izquierda antigua.
11. Corriente arriba.
Por esta no adecuación a los moldes vigentes siempre seremos extranjeros y contraculturales. Para unos pasamos por utópicos-angelicales, para otros, por ignorantes, para otros, vulgares-iguales-que-todos. Ante nosotros tenemos un doble frente. Para decir lo que queremos nos veremos obligados a decir lo que no queremos.
12. Pasión por la sabiduría.
Tenemos la convicción de que lo que se hace sin formar una mentalidad carece de sentido. Pasión por el debate, el saber, las manifestaciones teóricas y prácticas o artísticas; amor por la lectura, la confrontación dialéctica, el debate ideológico, etc.
No se tiene corazón político si no se posee un alma y una cultura política que aleje los fantismos y doctrinarismos.
13. No para tener, sino para ser.
Busca el desarrollo del ser con una vida orientada por la generosidad, la ascética, los valores, abierta al Misterio, orientada a la crítica y la acción.
14. Ser Sur.
"Mística republicana la había cuando se daba la vida por la República, porlítica republicana la hay ahora que se vive de ella". Aquella mística era la de los pobres de la Tierra, los del Sur.
15. Testimonio.
No es la ética del resultado, del éxito, sino la de la convicción y la presencia. Una ética del testimonio político habrá de mostrar cuán compatible es lo mejor y lo bueno, el fin y los medios, el maximalismo y el minimalismo. No rechazará los buenos resultados, pero no los buscará a cualquier precio.
16. Para el encuentro.
Estamos convencidos de la llamada al encuentro, a la comunión o confederación.
17. Afirmación del Absoluto-Dios presencializado en la vida humana.
Si nuestra causa consiste en hacer el bien y evitar el mal, tenemos que abrirnos al  Bien como posibilidad: quien quiere lo bueno se abre al Bien, pues la religión es la afirmación del Absoluto-Dios presencializado en la vida humana, es decir, la afirmación absoluta del hombre a la luz de Dios. Una religión al margen de lo humano o inculta estaría vacía; a su vez toda cultura implica una actividad religiosa, quizá no siempre en sus concretas tareas materiales inmediatas, pero sí en su intencionalidad y fundamentación últimas.
Una idea de la existencia humana que se despide de lo Absoluto corre el riesgo de pactar con lo fáctico. Sin el reconocimiento de lo divino se oscurece el reconocimiento de lo humano. Las personas son fines en sí, no el fin de sí mismas. Y esto, sin confesionalismos.
18. Conversión.
Sin una seria transformación interior la política irá derecha a la corrupción. Por eso el personalismo recaba a la vez la transformación del interior humano y de las estructuras ambientales. La revolución será personal y social, simultáneamente, o no será, y olvidar esto sería hacer el tonto por angelismo. Decía Mounier "Hay que reconciliar a Kierkegaard con Marx".
19. Gratuidad.
La esperanza se alimenta del reconocimiento del carácter misterioso y gratuito de la existencia, que nadie en este mundo se debe a sí mismo. Lo mejor de lo real ha sido conferido sin nuestro concurso, y gratis. Por ello respondemos multiplicando lo que teniendo valor no tiene precio, a encajar el mal sin devolverlo, y a mostrar operativamente que el bien es más fuerte que el mal.
20. Saber descansar para mejor cansarse.
Gratuidad es sencillez, que no exige superhombres o supermujeres, sino que pide los momentos de diástole, de reparación del descanso.
Sólo trabajaremos para lo eterno el día en que, asímismo, dejemos que lo eterno trabaje en nosotros para nosotros.
21. Con esperanza.
Quisiéramos conjugar la grandeza de nuestro deseo con el reconocimiento de nuestra limitación. La esperanza es la virtud de lo pequeño, pues sólo ella sabe confiar en su ulterior crecimiento, viendo en lo que apenas apunta lo que será luego frondoso.
22. Vida interior.
Sin momentos de fecunda soledad no habrá grandes momentos de acción.
23. Corrección fraterna.
Me reconozco en lo profundo del otro cuando me sitúo en sim-patía con él, cuando hago un esfuerzo de descentramiento, cuando procuro ponerme en su perspectiva. Todos los valores quedan en poco cuando no se viven desde la amistad. Mientras todas las filosofías o las teorías dividen, sólo une lo nacido en el suelo de la fidelidad amistosa.
24. Educando.
Nos consideramos miembros de un colectivo de educadores-educandos, porque preexiste en cada uno tanto una necesidad de enseñar como de ser enseñados. Debemos aprender a sustituir el magisterio de la sospecha por el ministerio (servicio) de la ingenuidad para creer lo que se dice, decir lo que se cree, y hacer lo que se cree y se dice.
25. Autocrítica.
No existe estupidez que de algún modo no  nos sea imputable, ni desorden alguno del que podamos vernos distantes. Tenemos que permancer atentos y vigilantes si no queremos sumirnos en la nostalgia.
26. Hermano humor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario