miércoles, 28 de agosto de 2013

Actitud


Hace mucho tiempo, una joven llamada Lilí se casó. Fue a vivir a casa de su suegra. Después de algunos días, descubrió que no se entendía con ella. Lilí y su suegra cada vez discutían más y más, y las peleas eran constantes. 
De acuerdo a una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar de su suegra y obedecerla en todo. Lilí no soportaba más la convivencia con la suegra. Tomó una decisión y visitó a un amigo de su padre. 
Después de oírla, éste le dio un paquete de hierbas y le dijo: 
-No deberías usarlas de una sola vez para librarte de tu suegra, ya que ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán envenenando lentamente a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora bien, para tener la certeza de que cuando ella muera nadie sospeche de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda, tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones al pie de la letra.- 
-Sí, Sr. Huang, haré todo lo que usted me indique.-Dijo Lilí. 
Lilí comenzó el proyecto de asesinar a su suegra. Pasaron las semanas y cada dos días, le servía una comida especialmente tratada con el veneno. Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a su suegra y la trataba como si fuese su propia madre. Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lilí había controlado su temperamento y ya no la aborrecía. En estos meses, no había tenido ni una sola discusión con su suegra, quien ahora parecía mucho más amable y fácil de tratar. 
Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre hija. Un día Lilí fue nuevamente a la casa del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: 
-Querido Sr. Huang, por favor, ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi propia madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di. 
El Sr. Huang sonrió y movió la cabeza despreocupadamente: 
-No tienes por qué preocuparte. Las hierbas que te di no eran si no vitaminas para mejorar su salud. El auténtico veneno estaba en vuestra mente, en vuestra actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que comenzaste a darle. 
Observación: 
Usando una frase de Wayne W. Dyer: “Cuando cambias tu forma de ver las cosas, las cosas que ves cambian”. Me atrevo a decir que cuando cambias tus actitudes, tus relaciones cambian. 
Si en una cueva oscura alguien enciende una chispita de amor, pronto se acercarán más y formarán una gran fogata. Pero alguien ha de dar el paso de encender el amor. 
Podemos mantenernos atrincherados tras nuestra verdad y nuestro ego. Pero también podemos confiar en alguien más sabio que nos guíe en la reconciliación. 

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