sábado, 17 de agosto de 2013

Resiliencia 1


A continuación, algunas ideas sacadas de la segunda parte del libro "Los patitos feos", sobre el tema de la resiliencia. Aquí lo puedes encontrar:
http://infanciacapital.montevideo.gub.uy/materiales/Cyrulnik_Boris_Los_Patitos_Feos.pdf
ADVERTENCIA: No son un resumen propiamente porque están desarticuladas entre ellas. Les recomiendo que las lean por separado aprovechando el valor de cada una.
Los números se refieren a la edición de mi libro de donde fue tomada.

- La idea de "metamorfosis" es indispensable en la construcción de cualquier teoría del trauma. Cuando un niño empieza a hablar, su mundo se transforma. A partir de ese momento la emoción se alimenta de dos fuentes: la sensación provocada por el golpe recibido -dolor- y el sentimiento provocado por la representación del golpe. Eso equivale a decir que el mundo cambia desde el momento en que uno habla, y que se puede cambiar el mundo hablando. 154

- Al hablar, el niño se aleja del mundo de las percepciones inmediatas para habitar progresivamente en el mundo de las representaciones de su pasado y de su futuro. 155

- La eficacia resiliente es mayor en los niños que están equipados con el dibujo, la palabra o el teatro, porque consiguen controlar la forma que desean dar a la expresión de su desgracia. 157

- El traumatismo se considera un acontecimiento brutal que aparta al sujeto de su desarrollo sano previsible. De modo que es el propio sujeto el que ha de explicar lo que le ocurrió, y lo ha de hacer utilizando un tiempo pasado, porque, al ser la identidad humana esencialmente narrativa, le corresponde al propio sujeto, y no a otra persona, explicar lo que ocurrió.

Será la acogida por parte de la sociedad, las reacciones de la familia y la interpretación de los periodistas y de los artistas lo que orientará la narración hacia un trastorno duradero y secreto, hacia una indignación militante o hacia una asimilación de la herida, una vez que la imagen traumática se haya convertido en un simple capítulo superado de la historia personal.

Entonces, el traumatismo, dependiendo del caso, la personalidad y el entorno, puede derivar en trastornos duraderos en una atmósfera de prejuicios o, por el contrario, en trastornos ya asumidos combinados con una reflexión estimulante sobre el sentido de la vida. Un mismo hecho traumático puede conducir a un secreto, semejante a una especie de cuerpo extraño incrustado en el fondo del alma, a una compensación combativa que jamás confesará el motivo de la lucha, o a una reflexión enriquecedora sobre el sentido de la vida. 160

- El niño para sufrir menos, ha de descubrir estrategias adaptativas de evitación: puede aletargarse para no pensar, procurar desapegarse, evitar las personas, los lugares, las actividades y hasta las palabras que evocan el horror del pasado, vivo aún en el recuerdo. 162

- El significado que un niño atribuye a un hecho depende del nivel de construcción de su aparato psíquico.

Un bebé sufre por el sufrimiento de su madre porque habita el mundo sensorial que ella construye, pero no sufre por la causa de su sufrimiento.

En la etapa prescolar (dos a cinco años), el traumatismo se materializa sobre todo por la separación o la pérdida afectiva. 164 Antes de los seis u ocho años, los niños se representan la muerte como una separación.

En la etapa escolar, la principal arma para hacer frente a la adversidad es la fantasía. La repetición del hecho, que antes de la fantasía era horrorosa, se vuelve hermosa, útil e interesante. Pero ¡ojo! ¡No es la desgracia lo que se vuelve agradable! ¡Al contrario! Es la representación de la desgracia, que afirma el dominio sobre el traumatismo y su distanciamiento como obra socialmente estimulante. Al dibujar el horror vivido, al escribir la tragedia que ha tenido que sufrir, al hacerla representar en los teatros de la ciudad, transforma un sufrimiento en un hermoso acontecimiento útil a la sociedad. 165

- Durante mucho tiempo, la escuela y la creatividad han constituido los principales factores de integración, y cuando un niño puede expansionarse en su medio, los procesos de resiliencia se desarrollan sin dificultad. 167

- El trauma se graba en la memoria con una precisión asombrosa. Es el contexto del trauma lo que está envuelto en una nebulosa y es, por tanto, susceptible de interpretaciones proyectivas. El trauma se adueña de nuestra conciencia y no nos deja ver la precisión de los detalles. Esta huella impresa en la memoria aparece de nuevo en los sueños y en las ensoñaciones. Eso explica que los niños heridos entre los tres y los ocho años, entre la aparición de la palabra y el dominio del tiempo, conviertan el hecho traumatizante en el punto de partida de su identidad narrativa. 169


Boris Cyrulnik
Los patitos feos, pp. 154-169

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