sábado, 14 de septiembre de 2013

Detrás de un gran hombre...


Thomas Wheeler, director ejecutivo de la compañía de seguros Massachussets Mutual Life, y su esposa, viajaban por una carretera interestatal cuando  él se percató de que el auto tenía poca gasolina Wheeler se salió de la carretera en la siguiente salida y al poco tiempo encontró una deteriorada estación de gasolina con sólo una bomba. Pidió al solitario dependiente que llenara el tanque y verificara el aceite, y luego fue a dar una caminata alrededor de la estación para estirar las piernas.
Al regresar al auto. Advirtió que el dependiente y su esposa sostenían una animada conversación. La charla se suspendió cuando pagó, pero al subirse al auto vio que el dependiente se despedía agitando la mano y decía: “Fue grandioso platicar contigo”.
Al alejarse de la estación, Wheeler preguntó a su esposa si conocía al hombre, cosa que de inmediato admitió. Habían asistido a la misma secundaria y habían sido novios casi un año.
     --Mira que tuviste suerte de que llegara yo--, presumió Wheeler--. Si te hubieras casado con él serías la esposa de un dependiente de gasolina en lugar de ser la esposa de un director ejecutivo.

     --Querido –respondió la esposa--, si yo me hubiera casado con él, él sería el director ejecutivo y tú serías el dependiente de una estación de gasolina.

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