miércoles, 16 de octubre de 2013

Eugene Minkowski


- Nació en San Petersburgo el 17 de abril de 1885. De fmailia judía polaca.
- Estudió medicina y filosofía.
- En 1913 se casó con Francoise Trockman, quien siguiendo la tradición rusa tomó el apellido de su esposo con terminación femenina, Minkowska, nombre con el cual se le conoce. Su notoriedad se debió a su investigación sobre el test Rorschach. Además, ayudó a su marido en sus trabajos sobre Psicología de la Forma.
Minkowska murió en 1950 y Eugene en 1972 -a los 87 años-.

- En 1921, bosquejó lo que sería su propio pensamiento acerca de la esquizofrenia, alejada de la psicología asociacionista de su maestro Bleuler e influenciada por las lecturas de Husserl y sobre todo de Bergson.
- Sus obras permitieron la penetración de la fnomenología y la psiquiatría en Francia. 
- Se orientó hacia el estudio del Dasein pero alejado de la concepción de Heidegger y Binswanger.
Se le considera uno de los principales fundadores de la actual psicopatología fenomenológica.
- "Minkowski perteneció  a la época en que el estructuralismo estuvo en auge junto con la fenomenología categorial. Aportó el mundo de las vivencias y el modo del vivenciar, la concepción de la cosmovisión de cada ser humano como modo particular y único de ser-en-el-mundo" Rispo, 2001

Sobre la esquizofrenia
El concepto de demencia precoz de Kraepelin lo transformó en el de esquizofrenia. Pero era más que el cambio de nombre, le dio una nueva orientación psicopatológica.
Le reconoce a su maestro Bleuler su enseñanza de la psiquiatría y cómo abordar los fenómenos esenciales de la vida al estilo de Bergson. Por seguir a éste llegó a diferir de su maestro. Minkowski ubicó el trastorno inicial de la esquizofrenia en la pérdida del contacto vital con la realidad y no en el debilitamiento de las asociaciones, como hasta el momento se venía planteando.

Esquizoidia y sintonía
Minkowski criticó las investigaciones psiquiátricas del momento porque respondían al principio de causalidad científica, donde se tendía a encontrar un antecedente y un consecuente. Actualmente, las investigaciones aún se orientan hacia el pasado, buscando en el temperamento heredado o en el carácter, los rasgos esenciales de la psicosis presente. 
Kraepelin dio una nueva dirección a la investigación, fue el primero en hablar de la actitud del enfermo respecto al medio: mientras que el ciclotímico mantiene un contacto permanente con su entorno, el esquizofrénico se mantiene sin afectarse y pierde todo contacto afectivo en él. Bleuler aprovechó ésto como un elemento de diagnóstico que particularizaba con cada paciente. Llamó sintonía al fenómeno de permanecer en contacto vital con el medio y esquizoidia a su opuesto.
La vida del sintónico la comparó con ondas y la del esquizoide con una línea quebrada, irregular y en zigzag.
"El conflicto del sintónico es la búsqueda del yo que parece escapársele al vivir en exceso en las cosas del entorno. El conflicto del esquizoide es la búsqueda de las vías de acceso a la realidad, hacia la que no siempre logra abrirse paso". (2000)
"Entonces, la esquizofrenia tiene un comportamiento de carácter bihíbrido, lo cual significa que son necesarios dos elementos para su aparición, uno inmutable  -la esquizoidia- y otro que intenta progresar". 
Sin embargo, esquizoidia y esquizofrenia en la práctica son, a veces, difíciles de diferenciar. La esquizoidia puede evolucionar con los años, por lo que dejaría de ser inmutable. Tampoco puede asegurarse que todos los esquizofrénicos tienen un factor de constitución esquizoide. Entonces, el cambio de orientación está en que lo esencial será la manera de ser del paciente respecto del mundo que lo rodea.

Las nociones de sintonía y esquizoidia referidas al contacto con la realidad están íntimamente relacionadas con la afectividad y la actividad. El máximo de sintonía se observaba en los llamados normales y el máximo de esquizoidia se encontraba en lo patológico. "El instrumento para apreciar -la sintonía o la esquizoidia- es nuestra propia afectividad, no sólo la razón, sino la intuición que penetra en la personalidad del otro, con las reacciones que experimentamos en su presencia, como diapasón que vibra; por la comprensión sentimental del otro más bien irracional de la palabra".

Esta actitud la tenemos tanto con una persona normal como con un paciente alienado. Debemos poner en juego nuestra propia personalidad confrontándola con la del paciente, y entonces se rebelará el carácter particular de la manera de ser del enfermo. Al "diagnóstico por razón" le debemos agregar ahora el "diagnóstico por sentimiento", o mejor dicho, por "compenetración".
Binswanger lo había llamado "diagnóstico por sentimiento", que significaba tener en cuenta al otro en su personalidad total y no a través de los elementos de su vida psíquica. Propuso que al psiquiatra no debe interesarle sólo enumerar síntomas como un instrumento de nuestros conocimientos, sino que la experiencia del otro se verá enriquecida en la medida que sea considerada desde nuestros sentimientos. La desintelectualización permite una mejor compenetración con el paciente.

El pensamiento esquizofrénico
"Puedo reivindicar la paternidad de la noción del contacto vital con la realidad como punto central de la esquizofrenia". Esta conclusión es fiel a la investigación fenomenológica del tiempo y del espacio del esquizofrénico.

Respecto a la orientación en el espacio, el esquizofrénico sabe dónde está, pero vive el espacio de un modo diferente. Conoce el tiempo en el que vive, a menudo sabe la fecha, pero el tiempo no tiene un sentido, está detenido, no hay proyecto ni movimiento...lo que aparece afectado es el factor pragmático. Se siente despersonalizado y tiene disminuido el dinamismo mental. Es un "inmovilismo mórbido" en la actitud y en los movimientos repetitivos sin progresión.
Sobre el pensamiento utiliza los términos "racionalismo mórbido". El paciente se aisla en sus ideas sin un sentimiento de armonía con la vida, porque está apartado de ella...se priva de las ideas y las experiencias de los otros; se conduce, desde el punto de vista intelectual, al error, y desde el punto de vista práctico, al absurdo. Pierde la noción de límite y mesura. Su vida se vuelve rígida, establece sus ideas de forma dogmática y hace conclusiones monstruosas de generalizaciones de principios rígidos. Por eso toda fuerza exterior la considerará como en perjuicio de su persona, la cual padece y vive como catástrofe.
Estos enfermos son razonadores y a veces muy inteligentes, pero debido a la disminución de la función práctica del yo, y a la hiperactividad de su función especulativa, se establece un desequilibrio en su actividad psíquica.

El autismo
Sigue a Bleuler en su definición de autismo como un desapego de la realidad con un predominio parcial o total de la vida interior.
Huyen del mundo porque la carga afectiva es demasiado pesada para ellos y desde este modo intentan evitar toda emoción. La indiferencia respecto al mundo es un escudo. Su actitud es de desinterés total. Permanecen inmóviles, con la mirada fija, como un intento de deshechar cualquier excitación proveniente del medio.
Para Minkowski la piedra angular de la esquizofrenia no está en la afectividad ni en el pensamiento sino en la actividad autista. Ya que las metas queda fijas, aislan al paciente de la realidad ambiental y la ejecución de sus actos adquiere un valor absoluto; sin embargo parece deslizarse en un vacío. Lo que queda es un acto fijo o bien, actos en cortocircuito.
Otro rasgo del comportamiento es que no tiene descanso y no puede disfrutar. O se queda en una actividad sin fin o está en una parálisis sin acción. El impulso personal queda roto para siempre.

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