jueves, 31 de octubre de 2013

La Verdad se expresa mejor en el silencio


Bodhidharma, considerado como el primer patriarca Zen, fue el hombre que llevó el budismo de la India a China en el siglo VI. Cuando decidió regresar a su patria, reunió en torno a sí a sus discípulos chinos con el fin de nombrar a quien debía sucederle. Para ello, sometió a prueba sus poderes de percepción, haciendo a cada uno de ellos la misma pregunta: “¿Qué es la verdad?”

Respondió Dofuku: “La verdad es lo que está más allá de la afirmación y la negación”. Y le dijo Bodhidharma: “Tú tienes mi misma piel”.

La devota Soji respondió: “La verdad es como la visión que tuvo Anand del país de Buda: una visión que duró un instante y perduró para siempre”. Y le dijo Bodhidharma: “Tú tienes mi misma carne”.

Respondió Doiku: “Los cuatro elementos  --viento, agua, tierra y fuego--  están vacíos. La verdad es nada”. Y le dijo Bodhidharma: “Tú tienes mis mismos huesos”.

Finalmente, el Maestro miró a Eka, que hizo una profunda reverencia, sonrió y se quedó en silencio. Y le dijo Bodhidharma: “Tú tienes mi misma esencia”.  Él fue el sucesor.

Amigos míos: Los que saben no hablan;  Los que hablan no saben: por eso los sabios guardan silencio. Los inteligentes hablan, Los estúpidos discuten.

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