viernes, 18 de octubre de 2013

Minkowski, continuación


Alcance terapéutico
"Buscar complejos inconscientes en el alma del esquizofrénico a menudo no sirve más que para alimentar inútilmente su actitud patológica con hechos nuevos que, por el momento, es incapaz de integrar normalmente a su vida (...) La búsqueda de complejos reprimidos, como procedimiento terapéutico, presupone cierto mínimo de integridad de la personalidad humana. Cuando ya no existe ese mínimo, corre el riesgo de hacer más mal que bien y debe ceder el paso a otros métodos. El conocimiento de las actitudes esquizofrénicas, puede guiarnos en la elección de los medios que servirán para establecer un contacto afectivo con el paciente" (2000)

La actitud del terapeuta es fundamental. Si considera que el paciente es incurable, lo fija aún más en su enfermedad. Pero si cree en la posibilidad de cura beneficiará a su paciente, y este mismo hecho tendrá un efecto curativo. "En psiquiatría más que en otras partes, no sólo necesitamos conocimientos, sino también entusiasmo y fe" (2000)

Minkowski creyó en la posibilidad de cura justamente teniendo en cuenta la pérdida de contacto con la realidad. Esbozó ciertas formas de tratamiento para poder recuperar ese contacto, donde el psicoterapeuta en relación con el paciente es parte de ese contacto.
Creía más conveniente el "internamiento familiar" que le daba al paciente una vida semejante a la normal.
Recomendó una terapia laboral adecuada a la individualidad del paciente que tome en cuenta sus características personales.
También favoreció los recursos medicamentosos. Pero por sobre todo motivó al médico a no caer en el desaliento, pues tarde o temprano logrará el cambio si posee la intuición necesaria.

El tiempo vivido
El tiempo se nos presenta, de modo natural, como una línea recta con fenómenos que se intercalan. Estos fenómenos se distinguen por la duración y por la sucesión; ambos en la vida se conectan. Al lazo que une estos dos lo designó con el nombre de "principio de despliegue".
"El presente es un relato de una acción, que hacemos mientras estamos ejecutándola"
El ahora es un elemento del tiempo, es un instante que se sumerge en el presente. Lo que no es ahora, no existe. Dicho instante está cargado de lo precedido y del inmediato sucesor. En el presente en cambio, hay duración, extensión y no se puede precisar límites. Es un ahora que se va desplegando, homogéneo; es hoy, es la época presente y todo relacionado pero subordinado a la noción de "presente vivido".

El ímpetu
"Al enfrentar el devenir con la noción de dirección nos encontramos en presencia del fenómeno del ímpetu. El ímpetu vital crea ante nosotros el futuro y él es el que lo hace. En la vida, todo lo que tiene dirección en el tiempo tiene ímpetu, avanza, progresa hacia el futuro" (1973) El ser se siente impulsado espontáneamente y con todas las fuerzas.
No hay un "yo avanzo y el mundo progresa al mismo tiempo" sino que "yo avanzo y el mundo progresa" como una sola cosa (1973). Es así que el futuro y el ímpetu están relacionados, forman una sola cosa.
El ímpetu vital es el que da sentido a la vida. En mi ímpetu personal afirmo mi yo en el mundo y realizo algo.
Este ímpetu jamás es subjetivo, jamás viene únicamente del yo ni se limita a él, ya que en él me siento de golpe solidario con la vida. Mi ímpetu es personal pero sobrepasa mi propia persona en cuanto contiene un factor supraindividual.
Cuando me afirmo en la vida por mi ímpetu personal, lo percibo como si brotara de una fuente profunda e íntima de mi ser, es algo inmóvil y vivo, que palpita en el fondo de mí para cristalizar en el acto consumado.  Este fondo lo asocia Minkowski con el inconsciente.
En este sentido, Minkowski habló de consciencia del inconsciente, sin que signifique una contradicción, es la consciencia de sí.
La profundidad hace que no nos conozcamos jamás a fondo, mas no se trata de una insuficiencia de nuestra parte; el esfuerzo por conocernos no busca acumular conocimientos, sino la renovada y continua toma de contacto con el fondo que es la base de nuestra vida y de nuestra motivación.
El contacto vital con la realidad tiene carácter dinámico. Avanzamos armoniosamente con el devenir que nos rodea y a este fenómeno lo llamó sincronismo vivido. Este contacto se presenta con ciertas características:
+ El principio de penetración por la contemplación. Un intercambio ininterrumpido entre quien contempla y la cosa contemplada, donde sujeto y objeto se confunden en un movimiento armónico.
+ La simpatía. La compenetración que alcanzamos los hombres con los sentimientos de los demás que nos lleva a hacerlos nuestros. Tiene duración. Se manifiesta con ocasión de penas y aflicciones. Es la base de la vida sentimental. Sirve de soporte, de armazón a nuestra vida. Es lo más natural y humano que existe en nosotros.
+ El sentimiento de medida y límite. El límite que abarca todas nuestras conductas está marcado por la intuición. Con ella tratamos de estar de acuerdo, por el sentimiento y no por la razón, con nosotros mismos y con la vida. Las acciones, delineadas por la razón, son flexibles y esto nos recuerda nuestra esencia de libertad.

Los dos principios esenciales de nuestra vida: el ímpetu personal, y el contacto vital con la realidad, se entrelazan y se inter-penetran.

El futuro
El futuro es una forma de tomar previsiones acerca de lo que pueda llegar a suceder en un mañana.
La vida del hombre está esencialmente orientada hacia el futuro -por el ímpetu-.
Para hablar del tiempo vivido se refirió a seis fenómenos: 
+ La actividad y la espera. 
El futuro siempre nos está esperando más allá y nos encontramos con él gracias a la actividad. Sólo en la actividad logro crear algo y esto nos hace sentir que nos expandimos a pesar de seguir siendo los mismos. El opuesto de la actividad es la pasividad, se trata de la espera.
+ El deseo y la esperanza.
Están por encima de la actividad y la espera. Están dirigidos ambos hacia el futuro y contribuyen a crearlo delante de nosotros. Nos alejan de la actividad y la espera inmediata.
La esperanza va más lejos que el deseo y el futuro es más amplio y prometedor.
+ La plegaria y el acto ético.
Con la plegaria vamos más lejos que con cualquier otro, "hasta el fin", hasta lo absoluto. En el recogimiento de la plegaria alcanzo el fondo de mi ser, pero no me deja frente a frente conmigo mismo, por el contrario, Minkowski lo ve como una ex-trospección -opuesta a la introspección-.
La acción ética es el ideal. Es una realización excepcional de lo más elevado que hay en nosotros y produce un sentimiento de alegría.

La muerte
La vida se encamina hacia la muerte. La vida no se acaba por las obras concluidas, sino por la muerte. La obra es la expresión futura de una vida que fue.
La marcha hacia el futuro es bien distinta de la marcha hacia la muerte: la marcha hacia el futuro es hacia lo grande, lo infinito, lo positivo; la marcha hacia la muerte es lo cercado, lo limitado, lo negativo.

El pasado
Lo vivimos por el fenómeno de la memoria. Ésta interviene de forma más o menos automática, cuando la perdemos se habla de olvido. El recuerdo reproduce el pasado. Pero el modo como vivimos el pasado no puede reducirse al recuerdo. Entonces, el pasado como conocimiento no tiene nada que ver con el tiempo vivido. Sin embargo, el pasado no carece de vida, como lo afirman las expresiones: vivir el pasado o revivir el pasado.
Fenomenológicamente, recordar lo qe hice es muy diferente de "sentir". Cuando sentimos el pasado está todavía presente en nuestro ser.
"Mientras palpite en nosotros un soplo de vida, vemos que las obras pasadas se sintetizan en una especie de masa compacta que parece tener un solo objetivo: hacernos avanzar más lejor" (1973).
Se puede hablar del pasado como de una memoria prospectiva.
Su estudio del pasado se detuvo en otros fenómenos:
+ Hábitos. Es la concentración de nuestros actos a futuro reunidos por la memoria de experiencias pasadas. 
+ Remordimiento. Es un fenómeno que pertenece a una acción del pasado recortada, aislada, fijada y que lo hace sobrevivir. El pesar que se asocia al remordimiento es distinto -del pasado como prospección- porque la acción que lo produjo puede estar al margen de nuestra intervención directa.
+ Olvido.

En resumen, la concepción del tiempo vivido de Minkowski es la siguiente:
1- Pasado remoto - zona de las antiguallas
2- Pasado mediato - zona de las nostalgias
3- Pasado inmediato - zona del remordimiento
4- Presente
5- Futuro inmediato - zona de la expectación y actividad
6- Futuro mediato - zona del deseo y de la esperanza
7- Futuro remoto - zona de la plegaria y de los actos éticos

Estructura espacio-temporal de las perturbaciones mentales
Un síndrome mental es la expresión de una modificación profunda y característica de la personalidad humana entera. Las perturbaciones generadoras deberían buscarse en el campo de la afirmación del "yo" y su nombre sería "subducción mental", ya que modifican de forma radical la vida mental. La subducción puede operar a nivel del tiempo o a nivel del espacio, según la patología de que se trate.
"Por eso nuestros esfuerzos en psicopatología se orientan cada vez más hacia la búsqueda de las perturbaciones elementales que se relacionan a la personalidad entera y no a una de sus funciones. En este sentido hablamos de perturbaciones generadoras". (1973)

El doble aspecto de las perturbaciones mentales
+ "El aspecto ideoemocional o ideoafectivo nos permite establecer una relación ideica y de simpatía con el enfermo".
Así como abordamos, con total naturalidad, a nuestros semejantes desde el lado ideoafectivo, podríamos hacerlo con nuestros enfermos y experimentaríamos una gran satisfacción si lo lográramos.
+ "El aspecto estructural es la armazón del síndrome". Una perturbación no se relaciona con una función cualquiera, sino que se trata de una modificación general de la estructura de la vida psíquica, en cuanto a un todo indivisible.
Es en el análisis fenomenológico de las relaciones espacio-temporales del "yo vivo" que debemos buscar la base del aspecto estructural de las perturbaciones mentales.

Psicopatología del espacio vivido
Así como existe un tiempo vivido existe un espacio vivido que no se reduce a relaciones geométricas. A este espacio Minkowski lo llamó espacio ageométrico y amatemático: es irracional, como opuesto al inteligible.
El espacio es tan necesario como el tiempo para que se pueda expandir la vida.
En su estudio del espacio se refirió a la distancia como distancia-cualidad o distancia vivida.
Delimitó dos formas de vivir el espacio: el "espacio claro" o visual, no problemático, es el telón de fondo del vivir. El "espacio negro" me envuelve y me penetra, me toca, es más mío que el espacio claro.
Las palabras introspección o extrospección, que significan mirar hacia dentro o hacia fuera, tienen lugar únicamente en el espacio claro y el "yo" se afirma en él. Por el contrario, el "yo" no se afirma en relación a la oscuridad, sino que se confunde con ella, es uno con ella.
No hay en el espacio oscuro un "al lado", ni distancia, ni superficie, lo que hay es profundidad.
El espacio negro forma parte de la vida, nada tiene en sí de anormal. Las relaciones entre el espacio claro y el espacio negro pertenecen a la vida normal. Minkowski llegó a preguntarse si el espacio claro se encuentra enmarcado en el espacio negro o si se incrusta en él. La respuesta es que hay un "encabalgamiento" de los dos espacios en cuestión. Lo mórbido está en las perturbaciones de esta relación.

Psicopatología
Minkowski es así mismo notable por su Tratado de Psicopatología de 1966. 
Consideraba que el ser humano no podía ser investigado desde el lado de lo personal, desde lo reflexivo o simplemente desde una idea, y menos aún desde una teoría pre-existente-. Tampoco podía ser alcanzado por la observación "objetiva" de lo que sucede a un semejante.
Planteaba una psicología en segunda persona, asoma al "yo", el "tú" y el "nosotros", como en toda relación humana basada en el "encuentro". El ser individual pasa a ser un co-ser.
Lo más esencial de esa relación es lo que se desprende de ese vínculo que se despliega en un encuentro afectivo: lo que le acontece al otro es lo que nos pasa.
A Minkowski le debemos haber elevado a categoría existencial la afectividad, el afecto y el modo de ser afectivo. Ya no es sólo una función, junto al intelecto y a la voluntad. Ahora es la organizadora, la estructuradora, la vital.

Los puntos fundamentales de Minkowski sobre la afectividad:
- Psicología en segunda persona.
- El encuentro humano
- Eco y resonancia afectiva
- El humor afectivo
- La emoción y el emocionarse
- La emoción shock
- La afectividad
- El ser alcanzado
- El estar emocionado
- La afectividad contacto o el ser tocado
- El apego afectivo. El cariño y lo cariñoso
- La vida intuitiva afectiva.

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