miércoles, 23 de octubre de 2013

Una muestra de amor


El Abad Anastasio tenía un libro de finísimo pergamino que valía veinte monedas de oro, y que contenía el Antiguo y Nuevo Testamento. Una vez fue a visitarle cierto monje que, al ver el libro se encaprichó de él y se lo llevó. De modo que aquel día, cuando Anastasio fue a leer su libro, descubrió que había desaparecido, y al instante supo que el monje lo había robado. Pero no lo denunció, por temor a que, al pecado de hurto, pudiera añadir el de perjurio.
El monje se había ido a la ciudad y quiso vender el libro, por el que pedía dieciocho monedas de oro. El posible comprador le dijo: “Déjame el libro para que pueda averiguar si vale tanto dinero”. Entonces fue a ver al santo Anastasio y le dijo: “Padre, mire este libro y dígame si cree usted que vale dieciocho monedas de oro”. Y Anastasio le dijo: “Sí, es un libro precioso, y por dieciocho monedas es una ganga”.
El monje estaba anonadado. “¿Fue eso todo lo que dijo? ¿No dijo nada más?”.    “No, no dijo una sola palabra más”.

“Bueno, verás... he cambiado de opinión... y ahora ya no quiero vender el libro...”
Entonces regresó adonde Anastasio y, con lágrimas en los ojos, le suplicó que volviera a quedarse con el libro. Pero Anastasio le dijo con toda paz: “No, hermano, quédate con él. Es un regalo que quiero hacerte”. Sin embargo, el monje dijo: “Si no lo recuperas, jamás tendré paz”.

Y desde entonces, el monje se quedó con Anastasio para el resto de sus días.

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