martes, 5 de noviembre de 2013

Concéntrate en lo bueno


Dos monjes estaban discutiendo acerca del estandarte del templo. Uno decía que el estandarte se movía y el otro decía que se movía el viento. Su  maestro escuchó la conversación y dijo: “No es ni el viento ni el estandarte, es vuestra mente la que se mueve”. Los monjes se quedaron sin habla.

Debes concentrarte en aquello que defiendes en la vida, y no en aquello a lo que te opones.



Haz un inventario de todo aquello a lo que te opones en la vida, y luego haz una nueva lista que refleje aquello que defiendes. En lugar de combatir el mal, defiende el amor. En lugar de luchar contra el hecho de que tu hijo tenga malos hábitos de estudio, defiende el que sea un joven autodisciplinado. A medida que apartes tu pensamiento de aquello a lo que te opones, tu inclinación dejará de combatir esas cosas y apoyará las de tu lista “a favor”. Es éste un método excelente para eliminar gran parte del estrés interior que te provoca tu lista de “enemigos”.
Amigo mío: Recuerda que todo aquello que combates te debilita y todo aquello que defiendes te da fuerza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario