miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ganar sin intentarlo


El guerrero Tsukahara Bokuden, fundador de “La Vía de Ganar sin Intentarlo”, fue abordado por un fanfarrón vociferante y corpulento cuando se hallaba de viaje en una barca rumbo al este de Japón. Al oír hablar de la escuela de artes marciales de Bokuden, el fanfarrón lo desafió a un duelo. Bokuden aceptó el desafío, señalando tranquilamente al barquero que desembarcase en un islote desierto. El fanfarrón saltó inmediatamente a la playa, desenvainó su larga espada y gritó: “¡Ven, ven! ¡Cortaré tu cerebro en dos pedazos!”  Estando todavía dentro de la barca, Bokuden puso de lado sus espadas, agarró la pértiga y dirigió la barca mar adentro, abandonando a su suerte al fanfarrón. “Ahora entiendes lo que significa  “Ganar sin intentarlo”, le dijo Bokuden.  “Si quieres una lección para el camino, nada hasta aquí ¡y la obtendrás!”

La violencia hacia los demás empieza con nuestros propios sentimientos de impotencia. Atacamos porque percibimos nuestra propia debilidad. Después inventamos racionalizaciones para ocultarla.

Practique la escucha a sus propios pensamientos mientras los va poniendo en palabras:

“Tenemos que hacerlo de esta forma...”

“Pero ésta siempre ha sido nuestra política...”

“La Dirección nunca aceptará este cambio...”

“No tengo elección...”

“Es así como siempre he vendido...”

“Si cedo, me pisarán...”

“Si no soy rudo, nunca me respetarán...”

Cuando permitimos que nuestras creencias y nuestros hábitos dicten nuestras acciones, renunciamos a la libertad de actuar de una forma que aporte armonía y felicidad a nuestra vida y a la de los demás. También acabamos perdiendo mucho dinero en la mesa de negociaciones.

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