miércoles, 27 de noviembre de 2013

La voz de la conciencia

- La conciencia es la voz del propio ser. Es lo más profundo de la persona. Es la voz que indica cuando algo de lo que se realiza es bueno o malo. Lo que me hace bien es lo que me armoniza, lo que me hace crecer.
La voz indica lo que debo ser y hacer. Fromm la llama Conciencia Humanista: la voz de nuestro amoroso cuidado por nosotros mismos.
Se forma con las voces que produce el manantial y son:
* Eres uno, integrado, armonioso.
* Eres verdadero.
* Eres bueno amable, digno de amor.
Por consecuencia, * Eres bello, porque hay en ti armonía, verdad y bondad.
- La voz de la conciencia me da identidad frente a los demás y frente a Dios -también ellos uno, bueno, verdadero, bello-.
- La conciencia capta que soy “agua, pozo”, al servicio de los demás. La metáfora del agua resalta mi valía personal.
- La voz de la conciencia que brota del manantial necesita informarse -con datos científicos, conocimientos de situaciones y relaciones-; y formarse -con valores-. Significa que la conciencia es dinámica, no se adquiere de una vez para siempre ya hecha, sino que se va trabajando para llegar a ser una conciencia lúcida.
- Existen valores reconocidos en las culturas, sin embargo, hay valores universales como el derecho a la vida, a la igualdad del hombre y la mujer, a la educación, a la salud, al trabajo, etc.
- Actuar com ser humano implica oír la voz de la propia conciencia, que invita a ser cada vez más auténtico.
- Es importante distinguir la voz de la conciencia de las voces negativas -por ejemplo, las que causan la baja autoestima- y las voces compulsivas.
 
Cabarrús C.R.

pp. 163-165 

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