miércoles, 20 de noviembre de 2013

Nuestro temor más profundo


Nuestro temor más profundo no es que somos inadecuados.



Nuestro temor más profundo es que somos poderosos sin medida.



Es nuestra Luz, no nuestra Oscuridad, lo que más nos atemoriza.



Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, inteligente, talentoso, fabuloso?



En realidad, ¿quién NO eres?



Eres un hijo de Dios. Tu actuación pequeña  no sirve al mundo.



No es iluminado hacernos menos para que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor.



Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está en nuestro interior.



No está sólo en algunos de nosotros; sino en todos.



Cuando permitimos que brille nuestra propia Luz, inconscientemente damos a otras personas permiso para que hagan lo mismo.



Cuando somos liberados de nuestro propio temor, nuestra presencia libera automáticamente a otros.






                                             (Marianne Williamson: "A Return to Love")

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