domingo, 8 de diciembre de 2013

El facilitador eficiente

Algunos elementos para entender el proceso del acompañamiento personal:

- Es más un investigador que un maestro, es decir, está dispuesto a aprender continuamente y a facilitar así el aprendizaje de los demás sobre ellos mismos, más bien que a enseñarles; y moviliza todos sus recursos para facilitar ese aprendizaje en común.
- Experimenta un genuino interés por todo lo que pertenece al campo de la experiencia propia y de la de los demás, y lo transmite con claridad y con llaneza.
- Es capaz de escuchar con atención no dividida y de transmitir de forma clara, directa y personal la comprensión de lo captado; no evalúa la comunicación ni la conducta de los demás, sino más bien ayuda a que las evaluaciones hechas por ellos mismos sean más precisas y congruentes.
- Es acogedor, cálido y espontáneo en la manifestación de su afecto. Capta los sentimientos, los significados y los matices de la comunicación de forma concreta, sin reducirlos a abstracciones conceptuales. Manifiesta sus sentimientos sin ambages y ofrece sus puntos de vista como hipótesis tentativas para estimular y facilitar el aprendizaje, no para ajustarlo a cuadros diagnósticos preelaborados.
- No es defensivo ni se justifica, y es capaz de analizar sus propias reacciones. Acepta la crítica dirigida a él como uno de tantos elementos del aprendizaje generador de crecimiento. Es explícito en sus manifestaciones de confianza, pero no da apoyo ni echa mano de recursos paliativos.
- Experto en salud y disfuncionalidad, es capaz de identificar e integrar los recursos de la persona en todo momento, como ingredientes básicos del proceso de crecimiento.
- Conoce los límites de su actividad profesional y sabe referir a otros especialistas cuando las tareas rebasan su competencia. Vive generalmente satisfecho con su trabajo y está abierto a nuevas hipótesis y hallazgos para enriquecerlo.

Juan Lafarga
Desarrollo Humano, pp. 157-158 

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