martes, 17 de diciembre de 2013

Eneatipo 1

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Herida: No me reconocieron en mi identidad.
Miedo: A que me condenen por cometer errores.
Motivación: Perfeccionismo
Al sentir la desconexión de la esencia, el vacío lo etiqueta como: Imperfección
Características negativas sobresalientes: Aparentador, Estúpido, Se cree que sabe más de lo que realmente sabe, Hipócrita, Ostentoso, Desconfiado, Mentiroso, No fiable, Calumniador.
Metaprogramas más utilizados: Clasifica por contenido de la información, Su filtro principal es “lo correcto o lo perfecto”, Utiliza como foco de atención “Yo o los otros”, Utiliza cuantificadores universales, Tiene un diálogo interno crítico, a nivel de actividad es pasivo, se maneja con operadores modales de necesidad, son eminentemente visuales, su referencia suele ser interna, están disociados de emociones y del cuerpo, se comparan a sí mismos con la idea de sí mismos, sus criterios son la perfección, el orden y la limpieza.
Valores sobresalientes: Normas altas y principios rígidos, Idealismo, Heroicidad, Integridad.
Pecado: Ira
Patología: Obsesivo
Creencias: Soy crítico tanto con los demás como conmigo mismo.
                    No soporto el aproximadamente: correcto-incorrecto, bien-mal, quiero-debo.
                    Me avergonzaría no tener una gran honestidad.
                    El orden, la precisión y los detalles hacen que las cosas realmente estén bien hechas.
                    Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
                    No aguanto la falta de responsabilidad de las personas.
                    Me siento decepcionado porque ni yo mismo ni las cosas marchan lo bien que podrían.
                    Me gusta la gente que tiene auténtico rigor.
                    Considero que cuando algo falla es a causa de una imperfección, incluso siendo una nimiedad.
                    Es importante tener razón ya que ésta fuerza a ser honesto y riguroso, incluso a uno mismo. 

Origen: Es frecuente que el punto Uno quedara establecido en la infancia, cuando de niño se vio obligado a ejercer funciones de adulto antes de tiempo; se le adjudicaron más responsabilidades de las que correspondían a su edad, forzándole a ser autocrítico y autoexigente, incluso forzando a que aprendiese a reprimir las emociones. Tal vez, en ocasiones le presionaron con rígidas imposiciones morales, religiosas, éticas o laborales.

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