martes, 14 de enero de 2014

EL borracho y la campana

Salió de la taberna dando tumbos y de vuelta a cae tenía que pasar por las puertas de un cementerio, en donde se podía ver un cartel que decía: “Toque la campana para avisar al vigilante”. Era de madrugada y el beodo se puso a tocar sin parar la campana, formando un gran escándalo. Al poco tiempo llegó el vigilante, malhumorado, y se dirigió al borracho para pedirle explicaciones:
- ¿Por qué demonios tiene que tocar la campana a esta hora de la noche?
Y el hombre ebrio, muy indignado, replicó:
- ¿Y por qué tiene ese cartel que obligarme a que toque la campana para avisar al vigilante?
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Cuando la conciencia está embotada y el discernimiento tiende a distorsionar, la persona no ve las cosas como son y se halla incapacitada así para llevar a cabo la acción diestra.
Para esclarecer la mente es necesario aprender a detenerla, calmarla y esclarecerla, y tal es la misión y objetivo de la meditación.

Ramiro A. Calle
Cincuenta cuentos para meditar y regalar

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