miércoles, 22 de enero de 2014

Un mundo ilusorio

Era un maestro que predicaba la vacuidad e insubstancialidad de todo lo fenoménico e insistía en que todo era ilusorio y en que había que contemplarlo todo como transitorio para desarrollar la visión correcta y el desapego. Un día unas fiebres malignas se llevaron a su único hijo. El maestro comenzó a llorar y sus lágrimas anegaban su sosegado rostro. Los discípulos le dijeron:
- Venerable maestro, pero si siempre nos has dicho que el mundo es ilusorio.
- Y así es, queridos míos, pero ¡es tan doloroso perder un hijo ilusorio en un mundo ilusorio!
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No hay contradicción: Este mundo es tan real en situación, como un sueño. Pero al despertar sabes que era sólo tu imaginación.
El dolor y la felicidad están presentes en el sueño. No porque estemos de paso en este mundo habremos de vivir sin las emociones. 
“Incluso los seres más elevados espiritualmente han sentido, con su carga de humanidad, una gran pena cuando un ser querido ha muerto, porque son ecuánimes, pero humanos y sensibles, aunque exentos de aferramiento y apego”.

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Ramiro A. Calle
Cincuenta cuentos para meditar y regalar

pp. 19-20  

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