domingo, 16 de febrero de 2014

Riqueza o pobreza

Un discípulo, desorientado, acudió a visitar a su guía espiritual y le preguntó:
—Venerable maestro, ¿debemos ser ricos o pobres?
El maestro se quedó unos instantes pensativo, para después explicar:
—En esta vida hay dos grandes problemas –sonrió, sin dejar de clavar sus ojos profundos y sinceros en los de su discípulo–. El más importante es, con mucho, la pobreza. Créeme, amigo mío, no hay dificultad mayor. La miseria desola y atormenta. Pero el segundo problema es la riqueza, porque te ves obligado a emplear toda tu energía en conservarla, y así también te atormentas y no dejas de estar obsesionado.
—¿Y qué se puede hacer entonces? –preguntó impaciente e intrigado el discípulo.
El mentor repuso sosegadamente: —Evitar tanto la una como la otra.


Ramiro A. Calle

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