miércoles, 5 de febrero de 2014

Terapia y Psicoterapia

- La palabra “therapía”  y algunos de sus derivados tienen sus raíces en la antigua Grecia y está relacionada con el cuidado, el servicio y la atención que entonces se profesaba dentro de la cultura.
Los significados son múltiples, según el área: el cuidado diario, a los criados, al culto religioso y al respeto a los padres; al cuidado y al culto a la divinidad; a lo curable y a lo cultivable; al servicial, al cuidador y al médico; al siervo y al que sirve a los dioses. Sin embargo, todas las acepciones pueden relacionarse con el frecuente cuidado, servicio o atención al propio cuerpo, enmarcado en el contexto cultural -lo espiritual, la ética y la política-.
- En el mundo griego el cuidado de uno mismo era el modo mediante el cual la libertad individual contenía un importante contenido ético, pero de un ética que tenía que ver con la manera de conducirse en sociedad. Y para que esta práctica de la libertad pudiera adoptar la forma de un "ethos” bueno, bello, honorable, estimable, memorable, y pudiera servir de ejemplo, era necesario todo un trabajo sobre sí mismo.
- Desafortunadamente en el ambiente cristiano del primer siglo se buscó más la renuncia a uno mismo que el cuidado -therapeía-. Se vio con malos ojos a pesar de que la búsqueda de la salvación también es una manera de cuidar de uno mismo. Por el contrario, para los griegos y romanos de la antigüedad era indispensable ocuparse y cuidar de sí para conocerse, formarse y superarse a sí mismo, así como para controlar los apetitos que podían dominarlos.
Aún en las sociedades contemporáneas continúa la sospecha de que el cuidado de uno mismo es una forma de egoísmo desvinculado de la cultura y la civilidad.
- Por otro lado, las practicas sociales desembocaron en la medicina moderna. El original “cuidado de uno mismo” se convirtió en el cuidado exclusivo del cuerpo, luego al tratamiento médico administrado por un especialista.
- El concepto therapeía se deslizó al área científica después de la Ilustración, fecha del nacimiento de la medicina moderna.
- Los movimientos científicos de los tres últimos siglos permitieron que la medicina ampliara sus campos, desde la salud del cuerpo hasta la ética, la moral, los problemas de la vida cotidiana y, en algunos casos extremos, hasta la libertad para decidir sobre uno mismo. Y cuando se relacionó comportamiento-mente-cerebro,  el modelo médico se apropió de la autoridad científica para decidir sobre los comportamientos. Entonces se habló de conductas “anómalas”, supuestos indicadores de una “enfermedad mental”.
Así, tenemos la idea de la “terapia” como un mecanismo o tratamiento derivado para “curar” a las personas y, por otro lado, la idea de una “anomalía”, “disfunción”, “enfermedad” o “patología” que tiene que ser curada por los especialistas de la medicina.
- El concepto “Psicoterapia” surgió como designador de la labor que realizaban algunas personas que empezaron a “tratar” los problemas que no tenían un correlato físico o corporal evidente, y que, eventualmente, deberían relacionarse con "la mente", "las sugestiones" y los "problemas emocionales”
- Fue en este contexto histórico, que va del siglo XVIII al XX, que el modelo médico favoreció una serie de "prácticas terapéuticas”, que más que aliviar llegaron a infligir padecimientos adicionales a las personas diagnosticadas como “enfermos metales”.
A finales del siglo XIX surge la psicología como disciplina científica, con la idea modernista del discurso científico de corte positivista, lo que produjo un banderazo de salida a un sinnúmero de psicoterapias que llegaron a poblar el siglo XX, muchas de éstas de confusa afiliación conceptual.
- Es a finales del siglo XX que en occidente empezó el surgimiento de nuevas terapias sustentadas en novedosas aproximaciones y campos emergentes de conocimiento que, por cierto, han producido ingeniosas y relevantes modalidades terapéuticas.
Sería importante valorar si las voces “terapia” y “psicoterapia” -lo mismo que sus extensiones “tratamiento” o “intervención”-. así como “terapeuta” o “psicoterapeuta”, son actualmente las más adecuadas para nombrar lo que hacemos y lo que somos, o si deberíamos optar por otra voz, como lo sugiere Szasz (1985). Lo mismo podríamos decir de la palabra “paciente”, de obvia influencia del modelo médico, o de su desatinada sustituta “cliente”.

El Giro Interpretativo en Psicoterapia
Gilberto Limón Arce
XIII-XXII 

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