miércoles, 16 de abril de 2014

La rana en agua hirviendo

Cuestionar la complacencia

Pensemos en la parábola de la rana y el cazo.
Si ponemos una rana en un cazo con agua muy caliente, con toda seguridad la rana saltará fuera antes de que el agua llegue a hervir. ¡Pues exactamente de la misma forma actuamos nosotros!.
Pero pongamos a esta misma rana en un cazo con agua a la temperatura ambiente y a continuación procedamos a ir subiendo el fuego muy lentamente, con lo cual la rana se sentirá enormemente satisfecha. Y cuando el agua alcance la temperatura a la que hacíamos referencia más arriba, la rana estará demasiado atontada como para hacer el menor intento de salirse del cazo.

Esa misma complacencia es muy característica de las empresas  y de los sujetos que contemplan el éxito como una razón para no cambiar nada. Cuando el mercado da un giro, ya es demasiado tarde para poder emprender ninguna acción útil. ¡Despierta!

A cualquier persona o cualquier organización que pretenda sacar el mayor partido de sí misma, le conviene hacerse las siguientes preguntas: ¿Hoy estoy desarrollando mi potencial más que ayer? ¿Cómo podría desarrollar mañana más potencial que hoy?

No basta con regodearse en los laureles del pasado, ni vivir en la zona de confort, mientras todo está moviéndose y evolucionando.

Más magia de la metáfora
pag. 48 

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