sábado, 17 de mayo de 2014

Actitud Gestáltica

La ACTITUD GESTÁLTICA es como el espíritu en el cuerpo de la técnica.
La forma de estar en el contacto con los otros y con el entorno es una de las características más importantes del enfoque gestáltico. La atención está enfocada en nuestra frontera de contacto con el mundo que nos rodea y en las respuestas que damos a dicho entorno. Establecemos una conexión sencilla, sensorial y directa con la situación actual y creamos la respuesta más acorde que podemos, para ajustarnos al vínculo entablado con la realidad.
La formación de los gestaltistas debe comenzar con la creación de la actitud, ya después vendrán las herramientas clínicas y de coordinación. LA ACTUALIDAD, LA PRESENCIA Y LA RESPONSABILIDAD  son el tridente básico de la actitud gestáltica.

 a) La actualidad
Sólo en el presente nos desplegamos como seres existentes. Soltamos el pasado y suspendemos las fantasías que nos llevan al futuro, tanto sea en una imagen catastrófica o en una maravillosa.
El pasado no existe. Tenemos recuerdos de las situaciones vividas y esos recuerdos son construcciones que hacemos ahora. Dependen de la óptica con que las miremos y los significados que les demos.
Las relaciones e historias infantiles que quedaron inconclusas o las heridas que sufrimos y todavía duelen ¡hoy están abiertas! Y hoy mismo necesitan ser curadas.
La anticipación nos conecta con la ansiedad y con el miedo. El futuro es una fantasía en mi mente.
Para estar en el “aquí y ahora” necesitamos desacondicionarnos y aprender a ser conscientes. Esto es, desilusionarnos con el juego de la mente que hurga en el pasado y fantasea con lo que sucederá para resolver por anticipado lo que tal vez suceda. Vivir el presente es sentir nuestro cuerpo hasta habitarlo y despegarnos del ruido de la mente.
La memoria corporal es presente. Hoy es el momento de percibirla, trabajarla y liberarla.
El enfoque fenomenológico nos mantiene abiertos a la realidad si enjuiciarla ni interpretarla. Es el darse cuenta.

b) La presencia. 
Es la actitud de contacto con el entorno y con nosotros mismos en la que estamos vivos, despiertos y sensibles. Expresamos lo que necesitamos y suspendemos nuestras interpretaciones, juicios críticos y pensamientos acerca de la realidad.
Estamos presentes cuando aceptamos nuestra experiencia sin oponernos ni pretendemos estar en otra situación vital. No renegamos de la vida que nos toca. Abrimos los ojos y la enfrentamos con nuestros recursos. 
La presencia es irradiante. Las personas que están presentes en la mirada, en el contacto, en la situación actual, irradian su presencia y esta es curativa en sí misma. No hacen falta las palabras, la presencia se puede sentir y transmitir.
El aprendizaje del estar presente tiene tres momentos:
ba) Cuando escucho al otro.- Necesito estar atento, aquietar  mi mente -de juicios, interpretaciones- y mi cuerpo, no interferir con ruidos el contacto. El silencio es la base. Tan sólo observo mis reacciones y las suelto para poder seguir estando presente.
Hay tres desviaciones o interrupciones comunes:
* La posición del cuerpo.
* El desvío de la mirada.
* La interrupción del silencio con comentarios.
bb) Cuando me expreso.- Es hablar desde el contacto corporal, escuchando cada palabra, respirando pausadamente, disfrutando los silencios. La presencia al hablar me permite darme cuenta de lo que siento al decir lo que estoy diciendo. Es ser uno con la consigna que damos. Es hablar menos y expresar más.
bc) Cuando soy testigo u observador de un vínculo.- Es ver la peculiar manera de comunicarse que tienen dos personas o un grupo, acompañarla sin interferir. No invade ni se interpone. Está y acompaña. Valida y está con ellos.
En síntesis, la presencia se desarrolla en la medida en que soltamos nuestras teorías y estamos plenamente en contacto con el vacío.

c) La responsabilidad.
Es la fuente de poder personal que le permite al individuo vivir su propia vida, adueñándose completamente de sus acciones, corriendo riesgos y aprendiendo paso a paso.
Es la posibilidad irrenunciable de toda persona de producir “ajustes creativos” a cada situación que vive.
Las respuestas que damos al ambiente deben sintetizar nuestra fuerza, nuestros valores y elecciones que hacemos. De lo contrario, somos dependientes o no gozamos del autoapoyo.
Una expresión muy usada es el “hacerse cargo”.

A las tres condiciones básicas de la actitud gestáltica podemos sumarle:
Una visión hedonista.- Que permite "saborear la vida”, estar conectados con el sentir en cada situación vital.
Una mirada positiva de la realidad.- Rescatar lo que existe por encima de lo que falta. Preguntarme qué puedo hacer a partir de esta situación me coloca en un punto de potencia.
Conectarnos con lo obvio y diferenciarlo del mundo imaginario.- Nos lleva a una aproximación fenomenológica del mundo y al darse cuenta como camino de descubrimiento. Lejos de la interpretación, el enjuiciamiento y la crítica o exigencia, nos acercamos a una vivencia clara de contacto con el entorno, descubriéndonos en cada situación.
La práctica de la meditación.- Nos ayuda a soltar el discurso verbal, las interpretaciones y las historias que nos contamos “acerca de…”.
El continuo de conciencia.- Es la posibilidad de estar alertas a lo nuevo que está sucediendo en este instante. Dejamos que la conciencia fluya libremente en la captación del cuerpo y del entorno, sin confundirnos con nuestros pensamientos, Y vamos relatando al grupo las percepciones que estamos teniendo.

Entrenamiento en Gestalt

pp. 29-36 

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