martes, 20 de mayo de 2014

La comunicación gestáltica

* La comunicación entre los seres humanos es un puente entre las experiencias personales que nos permite producir situaciones de ENCUENTRO.
Cuanto más AUTÉNTICA sea la forma de expresión, más se conservará el valor expresivo del mensaje. Es decir, las deformaciones del lenguaje pueden encubrir nuestro mensaje y evitar el CONTACTO.
“Si no soy preciso al escucharte, no te conoceré”
“Si no soy claro al expresarme, no me entenderás”
* Cuando nos expresamos, nos escuchamos a nosotros mismos. Si esta información es incorrecta, nos confundimos y nos terminamos creyendo las historias que habitualmente nos contamos acerca de la realidad, de nosotros y de los otros.
* En Gestalt, proponemos comunicarnos de tal manera que profundicemos el CONTACTO con nosotros y con el mundo, en el PRESENTE y HACIÉNDONOS CARGO de lo que somos.

ACTITUD DE ESCUCHA

Generalmente se considera de segunda categoría ante la conducta activa de conversar. Sin embargo, una y otra se complementan y se necesitan para el proceso de comunicación.
¿Qué hacemos con nuestra ocurrencias mientras escuchamos?
Si no manejamos nuestra ansiedad, interrumpiremos a nuestro interlocutor. A su vez, el otro, desde su ansiedad, nos interrumpirá a nosotros.
Puedo optar entre manifestarlo  y quedarme con una versión incompleta de lo que está diciendo o aguantarme. Si retengo la respuesta, dejo de escucharlo también. Mantenemos la apariencia de que estamos escuchando cuando en realidad estamos esperando la oportunidad de hablar. Escuchar así no sirve.
Aunque el discurso del otro es un estímulo que produce resonancia, debemos aprender a no desplegar nuestra resonancia intelectual. Debemos evitar las asociaciones de ideas, interpretaciones al que habla y lo que dice, para mantenernos en el mensaje. La única posibilidad de verdadera escucha es la postergación de la respuesta y seguir escuchando, pues ello puede implicar una reelaboración de la respuesta. Escuchamos desde nuestro PROPIO SILENCIO.

* Escuchar es un verdadero ESTADO DE ALERTA. 

Es una habilidad escuchar con todos los registros para percibir:
1. Ubicación espacial: simétrica/asimétrica/distancia.
2. Mirada.
3. Gestos.
4. Voz (tono y resonancia).
5. Postura corporal.

La TEMPORALIDAD está ligada a la frecuencia, a la duración y al momento, oportuno o no, en que se establezca la comunicación.
La contextualización del mensaje forma parte de la actitud de escucha. Algunas veces la información no verbal contradice a la enunciada y esa contradicción resulta importante.

En todo mensaje hay:
Compartir Escuchar
1. Información: el contenido de la frase, lo digital.
2. Autoexpresión: lo analógico (revelación de las características del emisor y los sentimientos que expresa).
3. Una petición: al menos la de ser escuchado.

1. ¿Qué me está diciendo?

2. ¿Qué me está mostrando de él? (características y sentimientos)
3. ¿Qué me está pidiendo?
4. ¿Cómo puedo corroborarlo?
Las respuestas a estas preguntas deben ser corroboradas en el discurso del hablante.
Escuchar es mucho más fácil de lo que uno supone. Lo que pasa es que nos enamoramos de los supuestos y dejamos de confirmar lo obvio.
Escuchar no significa permanecer pasivo. Implica preguntar o interrumpir para circunscribir el relato del hablante, para aclarar, no para romper el discurso

La SELECTIVIDAD.
Es un hecho. Debemos ser conscientes de aquellos temas que nos interesan y por tanto, estamos dispuestos a escuchar. También debemos registrar que algunos temas nos disgustan por su contenido y hacemos “como que los escuchamos”. En esta postura negamos el mensaje recibido, pero no se lo aclaramos a nuestro interlocutor.
Escuchamos bien cuando salimos de nosotros mismos en busca de señales emitidas por el otro: información, emociones-sentimientos, peticiones. Nuestro interés motivará al otro a abrirse más.
Según las enseñanzas de Carl Rogers, podemos afirmar que comprendemos a una persona cuando captamos empíricamente su manera de sentir y expresar emociones.

FORMAS GESTÁLTICAS DE EXPRESIÓN

El ciclo de la comunicación se cierra cuando nos expresamos.
En el enfoque gestalt las pautas más usadas son:

a) Yo, aquí y ahora.
El contacto es posible cuando el organismo se diferencia del entorno, sin confluencia.
La primera persona del singular -Yo- favorece la responsabilidad de “ser lo que soy” y evita las proyecciones.
Comunico la experiencia que estoy teniendo, lo que pienso o lo que quiero.
El lenguaje impersonal -Nosotros, uno, etc.- diluye la responsabilidad y no favorece el contacto con lo propio.

b) “Hablar con” -confrontar-
"Poner frente al otro” no es pelear. Es mantener un “encuentro” real, no imaginario. Es un encuentro que requiere autenticidad, sinceridad, honestidad.
El “acercadeísmo” -hablar de- no favorece el contacto con la persona presente o simbolizada con un objeto.

c) Singularizar
Hablar de asuntos particulares ayuda al contacto.
Las generalizaciones “Todos”, “Nadie”, “Cualquiera”, “Siempre”, etc. nos distancian de la experiencia.
Sergio Michel, siguiendo a Alvin Mahrer, dice en su trabajo terapéutico, “Dame una foto” de lo que estás viviendo.

d) Describir
Describimos lo que vemos y escuchamos, lo que percibimos. La experiencia es lo que es, no la etiquetamos como buena o mala. 
Evitamos los calificativos.

e) Obviar
Interpretar es adjudicar significados. Es asegurar que puedo conocer las motivaciones más profundas e intenciones: “Eso lo hiciste porque…"
Me limito a compartir la percepción sin suplantarlo con lo imaginario, con la fantasía.

f) Sentir
Privilegiar el sentir sobre el pensar.
El pensar se expande ilegítimamente, invade todos los campos de la consciencia y reemplaza  el sentir con imaginarios.
Con el registro sensible, el organismo se vuelve más consciente de su “estar aquí y ahora”.
No pretendemos dejar el pensar, pero sí, quitarle preeminencia.
Descubrimos cómo la emoción se registra en el cuerpo y provee información mucho más auténtica y natural, que el pensar
La expresión genuina de lo que siento es: Yo siento -y describimos la sensación o sentimiento. Siempre dentro del esquema corporal-.
. En nuestra cultura hemos acuñado frases tramposas para alterar la expresión de nuestras emociones:
- “Yo siento que…”. Para legitimar un pensamiento que se oculta bajo un sentimiento.
- “Yo siento que tú…”. Antecede a una proyección. Es una falsa forma de expresar lo propio y verlo en el otro.
- "Yo te siento…”. No podemos sentir la experiencia del otro. Podemos percibirla y en ese caso decimos: “Yo te percibo…”.
- “Yo siento que tú eres…”. Prepara para emitir un juicio y disfraza el sentimiento”.

g) Permitir la emoción
Es importante que aprendamos a no interrumpir el proceso del otro y dejarlo que experimente sus emociones.
La interrupción puede tener forma de consuelo, de mueca, de compasión, sonrisa, o todo aquello que atenúe el sentimiento del otro.

h) Admitir mis errores
Puedo sentir dolor por haber dañado a otro y ofrecerme a reparar lo que sea posible.
No hace falta inventarme una acusación. La culpa es el resultado de una polaridad acusador-acusado. Esto esconde un resentimiento interno y un disfraz de noble arrepentido.

i) Aceptar plenamente la emoción
No es correcto minimizar la presencia de la emoción o hablarla en diminutivo: “siento un poquito de rabia”, "una pequeña molestia”.
Es una forma de descalificar lo que siento.

j) Directo
La expresión directa es más sencilla que dar mil rodeos para evitar la fuerza de lo que quiero decir.
Los largos discursos esconden mensajes directos y simples.

k) Respetar
Es aprender a callar y esperar nuestro momento para hablar. Es permitir que la persona se exprese hasta el final.
También implica estar atento a las autointerrupciones, visibles en el lenguaje corporal.

l) Libertad
Evitar la manipulación o el control para que el otro haga o diga lo que no quiere hacer y decir.

m) Puedo/Quiero
Algunas veces son genuinas las expresiones “No puedo” o “No quiero”; sin embargo, generalmente diluyen la libertad y la responsabilidad. Juego al rol del “pobrecito” o del “impotente”, y evito correr riesgos.
Cuando asumo mi responsabilidad expreso “Quiero…”, y acepto las consecuencias.
Tampoco tiene sentido la omnipotencia y conviene aceptar las limitaciones, pues “No puedo todo”.

n) Si, y…
La expresión “Sí, pero…” está formada de una afirmación una negación o al menos, un obstáculo que la descalifica.
Conviene utilizar “Sí, y…”

o) Aseverar
Transformar las preguntas en aseveraciones es darle paso a la autoafirmación.
En vez hacer preguntas para disfrazar lo que se quiere aleja del contacto. “¿Te gustaría ir al cine?”, en ves de “Me gustaría ir al cine”.
Las preguntas válidas son: ¿cómo?, ¿cuándo? o ¿qué?



Entrenamiento en Gestalt

pp. 36-45 

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