domingo, 6 de julio de 2014

Aceptación Incondicional

- Entendemos por aceptación incondicional la aceptación sincera de la persona, valorarla positivamente y confiar en su capacidad de afrontar con éxito sus dificultades.
- “Aceptación incondicional” o “Consideración positiva” no significa aprobación de todas las conductas del ayudado, más bien:
     + Confianza en los recursos y reconocimiento del protagonismo del ayudado.
     + Ausencia de juicio moralizante, que no significa ausencia de criterio propio o de una escala de valores en el ayudante.
     + Acogida incondicional del mundo de los sentimientos y significados.
     + Cordialidad y afabilidad en el trato.
- La educación emocional es una forma de prevención inespecífica que puede tener efectos positivos en la prevención de actos violentos, del consumo de drogas, del estrés, de estados depresivos, etc. La baja motivación del alumnado es uno de los problemas actuales de la educación…Emoción y motivación vienen de la misma raíz (movere)…Por eso es preciso que el profesional haga consigo mismo un proceso de integración de los propios sentimientos, que pasa por reconocerlos, aprender a nombrarlos, aceptarlos sin moralizar sobre ellos, aprovechar su energía poniéndola al servicio de los valores y ser dueño de la comunicación de los mismos de manera asertiva.
Encauzar los sentimientos es un reto del ayudante para acoger incondicionalmente a los del ayudado, sin caer en mecanismos de negación o huida.

La mujer y el puente 
Una mujer, cansada y sintiéndose desatendida por la cantidad de horas que trabaja su marido -el cuál estaría varios días fuera en un viaje de negocios- se deja seducir en la casa de otro hombre, al otro lado del río del pequeño pueblo donde vive. Durante la noche, el marido llama a la mujer al móvil para avisar de que se suspendió el trabajo y está volviendo a casa, por lo que la mujer decide irse de la casa de su amante para volver a tiempo a su hogar sin que el marido le descubra. Sin embargo, al intentar cruzar por el puente, se encuentra con un loco con un cuchillo que amenaza con matarla si intenta cruzar. La mujer asustada, retrocede, sabiendo que la única forma de llegar a su casa es cruzar ese río. Un poco más abajo, en la orilla encuentra a un barquero, que le ofrece ayudarla a cruzar a la otra orilla si le paga cierta cantidad de dinero. La mujer acepta, pero en ese momento no lleva dinero encima, por lo que el barquero se niega a llevarla si no le paga antes de cruzar el río. La mujer recuerda que cerca de allí vive un amigo suyo, al cuál no ve desde hace mucho tiempo. Su amigo le responde que desde siempre estuvo enamorado de ella y nunca le había hecho el menor caso hasta ahora. Muy afectado y decepcionado, se niega a darle el dinero. La mujer vuelve entonces a casa de su amante para pedirle dinero para pagar al barquero, pero el amante no le abre la puerta, temiendo que su marido la haya descubierto. La mujer, desesperada porque se le acababa el tiempo, decide cruzar el río por el puente, y el loco cumpliendo su advertencia, la mata. 

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