lunes, 28 de julio de 2014

Personalizar, Confrontar y Persuadir

- Para que el proceso de relación de ayuda tenga un final exitoso es imprescindible que el ayudado “toque fondo de su pozo” y se reconozca responsable y colaborador necesario en su problema. Este es el primer paso del proceso del cambio.
- PERSONALIZAR:
     + Consiste en concretar, especificar, evitar las generalizaciones y la racionalización. Quien personaliza se compromete más, se convierte en protagonista. Por ejemplo: ¿Qué significa para ti cuando estás diciendo…?, ¿Cómo estás contribuyendo tú…?, ¿Cómo te sientes al tomar conciencia de que el problema es tuyo?, ¿Qué quieres hacer tú en concreto…?
- CONFRONTAR:
     + Es una llamada a la propia responsabilidad de la persona ayudada. Se busca hacer conscientes aquellos sentimientos y pensamientos que había rehusado antes tomar en consideración. Es una invitación a emprender un examen más profundo de la situación del ayudado, haciéndole notas las discrepancias que existen, por ejemplo, entre su pensamiento y su sentimiento, o entre sus palabras y sus obras.
Algunas consideraciones:
     * La confrontación prematura produce ira y tendencia a defenderse.
     * Considerar lo que provoca en nosotros los sentimientos del ayudado. Si son negativos, la confrontación se puede convertir en un desahogo personal, incurriendo en juicios sobre el otro. Si son positivos, quizá se puedan traducir en una benevolencia poco incisiva, porque nos resulta violento confrontarlo.
     * Es importante saber confrontar, pero igualmente importante es saber qué confrontar. Hay verdades que lo único que hacen es destruir, mejor no decirlas.
     * Considerar que pueden aparecer algunas reacciones negativas para no caer en el juego, por ejemplo: atacar al ayudante, convencer al ayudante, actitud victimista del ayudado, etc.
- Según algunos autores, la confrontación requiere cinco pasos:
     + Escuchar y observar.
     + Identificar las congruencias.
     + Dar feedback.
     + Mostrar empatía y apoyo.
     + Evaluar la confrontación.
- PERSUADIR:
Si queremos que una persona cambie, lo mejor es persuadirla. Si nos ganamos su colaboración y vencemos su natural resistencia a aceptar planteamientos distintos de los suyos, evitaremos cualquier clase de tensión, que es lo que en realidad queremos.
La persuasión requiere alinear los tres elementos de la comunicación: el presentador de la idea, la idea misma y el destinatario.
Considerar que: Todo cambio implica una resistencia.
La mayoría de los ayudantes, en contextos de relación de ayuda, evitan el intento de persuadir a los ayudados y dan mayor importancia a los procesos autónomos e individuales de toma de decisión. Se ha defendido, de todas formas, que el counselling contiene inevitablemente al menos una parte de persuasión, tanto a nivel de relación de ayudado-ayudante como a nivel de formación y profesionalización.
En la relación entre el educador y el educado o familiar, hay situaciones en las que podemos hablar claramente de persuasión.
          

Relación de ayuda en el ámbito académico

pp. 112-128 

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