domingo, 17 de agosto de 2014

Karl Jaspers

Máxima: “Nadie se hace a sí mismo, por sí y desde sí, sino en la comunicación y gracias a los demás”.

Su obra “Entre el Destino y la voluntad” es un reflejo de su existencia marcada por la enfermedad. Creación y actitud se debaten para configurar una existencia auténtica. (15) Está de por medio el compromiso con la humanidad “que me entrega la estafeta de mantener la fe en la vida que avanza” (18).
Ideas principales: 

1. La existencia como autorrealización.
Hay una verdadera esencia o, mejor dicho, un núcleo interno definitivo que se autoafirma avanzando hacia su ser-más.
Los principios éticos norman el verdadero o genuino ser sí mismo y ser humano.
La vida humana se presenta como antitética o paradójica de los aspectos irreconciliables del existir: finitud e infinitud, temporalidad y eternidad, necesidad y libertad, temor y desesperación. Sólo con la decisión incondicional y la seriedad frente a sí mismo se penetra en el estadio ético del existir para encarar las paradojas como antinomias del existir. (21)
El hombre no sólo conoce la realidad sino que también valora, y se relaciona con ella a partir del obrar, que a su vez se orienta por valores y fines elegidos. El hombre no recibe este reino de los valores con total claridad, sino que transita por un camino infinito de realización de valores en donde cada actuar es una toma de posición. (22)
Las antinomias no hay que entenderlas como sustancias puras -como lo traducen algunos al hablar de las polaridades-. Estos opuestos son focos de acción que en forma patológica se congelan y endurecen. En cambio, en la persona autorrealizante, son formas siempre cambiantes. (23) El hombre se configura entre la costumbre y la originalidad, la evasión y la respuesta, la adaptación y la autoafirmación. (24) A mayor vitalidad y fuerza personal, mayor entrega a las antinomias de la existencia. Las antinomias no se resuelven en la generalidad, sino en el momento concreto de cada persona: en su aquí y ahora. (25) La intuición es esa forma maravillosa en la que de manera humilde se reconcilian los opuestos. (25)

Jaspers ve progresar la autorrealización sobre dos líneas paralelas:

1.1. Las situaciones límite.
“Experimentar situaciones límite y existir es la misma cosa”. 
La actitud positiva está en combatir el dolor con todas las fuerzas posibles, si no es factible derrotarlo, entonces hay que soportarlo valerosamente con aceptación interna y, finalmente si no se ha vencido y él persiste, se ha de asumir el riesgo de ser feliz en medio del dolor. (27) Superar y no superar, fueron las antinomias de su vida, aunque siempre “con la certeza de ser amado y de amar”. (27)
“El paciente, para hacerse dueño de la enfermedad, tiene que integrarla en su vida. Debe aceptarla como un hecho, contar con ella en sus planes y en sus cálculos” (29). “Nuestra vida tiene que adoptar otra actitud: cerciorarnos diariamente de que estamos dispuestos a la muerte. Acostumbrarnos a una incertidumbre radical. Mediante esto, promover lo esencial que tenemos que hacer” (30).
Lo común a todas las situaciones límite es que producen sufrimiento. Pero también tienen en común que despliegan fuerzas que van acompañadas del placer de la existencia, del sentido, del crecer”. (31)
Cargar con un dolor a cuestas por toda la vida no es nada sencillo y la tentación de abandonarse parece, a veces, irresistible (31). La enfermedad tiene sentido en la medida en que toma al sufrimiento como maestro de vida y no se regodea en el dolor, ni tampoco huye de él. La enfermedad introduce al sufrimiento y a la muerte existencialmente en la medida en que templa a la persona y la rescata de su fracaso. El enfermo no es víctima. Es tiempo de tomar posición, de elegirse a sí mismo como sujeto enfermo. Él mismo es su enfermedad. (32)
El hombre reacciona de cuatro maneras diferentes ante el sufrimiento: resignadamente, huyendo del mundo, heroicamente y metafísica-religiosamente (33).
En las situaciones límite el hombre es arrojado al núcleo no objetivable de su interioridad. Experimenta soledad y un sentimiento de desamparo e impotencia. Si el hombre enfrenta esta realidad doliente a través de la resolución, entonces toca sus posibilidades de autorrealización. Si la actitud es auténtica aparecen las acciones que posibilitan a la persona; si la actitud es inauténtica lo que emergen son las conductas que la imposibilitan. (34)
Mientras la autenticidad no fecunda el ser de la persona, la teatralización será una estrategia. (34)

Las situaciones límite individuales por antonomasia habitan en la lucha, la muerte, el azar y la culpa (34). (Cfr. Los existenciales de Yalom).

1.2. La comunicación existencial (41)
Karl Jaspers, al igual que otros, salta de la filosofía de la existencia, a la filosofía de la comunicación.
Su vida, desgranada por la enfermedad, encontró un bálsamo en el amor y éste se funda en la comunicación.
Hay varios modos objetivos de comunicación:
- La comunicación en la comunidad primitiva: matizada por lo egocéntrico y sus objetivos son la conservación y propagación autodefensiva (lo sensible, la riqueza y el poder).
- La comunicación en la finalidad y racionalidad objetivas: los hombres hacen acuerdos, negociaciones. Todo es negociable. Cada quien puede pensar y decir lo que quiera, al fin, al otro no le importa existencialmente. La comunicación es impersonal. (42)
- La comunicación en la espiritualidad de contenido determinada por las ideas: es la comunicación de contenidos, de pensamientos. En las dos anteriores se comunican seres que necesitan salvaguardar, en un caso su vida y en otro su lugar, en este hay que salvar los contenidos. (43)
- La comunicación existencial: es un intento por contactar de existencia a existencia. Ya no intenta proteger su sobrevivencia, ni su estatus; no quiere un contacto de pensamiento a pensamiento. Es un nivel intuitivo. Busca interiorizarse en el ser, en el amor.
El individualismo muere para dar paso al encuentro con el otro desde donde el hombre empieza a configurarse.
Para ingresar en este terreno hay que dar paso a la vivencia de la soledad y a la autorreflexión independiente. La soledad es el precio que paga el hombre por su individuación. (44) El distanciamiento es necesario para que el hombre arrojado solo a sí mismo, pueda pensar, preguntar y encontrar algo. (45) Silencio y soledad son los dos goznes que sostienen el giro de la autorrealización. (46)
La comunicación existencial es una llamada a la apertura mutua y sin reservas, es una llamada al compromiso desinteresado en favor de los otros. (47) Es una llamada a la igualdad esencial del otro (48)
En la comunicación existencial el otro es un fin en sí mismo y cada uno de los comunicadores intenta llegar a ser él mismo realizando su propia existencia. (48) “Lo que no se realiza en la comunicación, aún no existe, lo que no se funda últimamente en ella, carece de fundamento o razón suficiente”.

Algunas divergencias:
- El concepto de comunicación existencial de Jaspers no es tan amplio como el de “Diálogo” de Buber. Para éste la relación Yo-Tú se puede ampliar a la naturaleza y a los seres espirituales.
- Para Jaspers la comunicación sólo es un privilegio humano. La relación con las esencias espirituales -una obra de arte, el encuentro con la naturaleza- sería una comunicación aparente que distrae de las comunicaciones auténticas, reales, interhumanas, que autorrealizan. (49)
- Jaspers también niega como comunicación existencial, el diálogo entre el hombre y Dios en la oración y la fe. Su argumento: en esta comunicación, se degrada con facilidad al hombre a condición de cosa secundaria.
- Jaspers considera que la comunicación existencial requiere de contenidos mundanos de mediación, de lo contrario se pierde en la abstracción. En esto coincide con Marcel, para quien la condición de ser encarnado es esencial. (50)


La comunicación: Revelación de una existencia
pp. 11-50 

No hay comentarios:

Publicar un comentario