domingo, 3 de agosto de 2014

La espiral del conocimiento: del ser personal al ser transpersonal

- Para definir o describir el desarrollo pleno de la conciencia, o el desarrollo integral del conocimiento humano, es necesario recurrir a metáforas, símbolos y analogías, por ser éste un proceso continuo y ascendente.
La espiral es una línea curva, que inicia en un punto alpha, va girando y abriéndose en un movimiento ascendente hacia el infinito, hasta llegar al punto omega. Lo paradójico es que el punto alpha que surge en un momento dado de la historia personal al que llamamos nacimiento, termina en la unión, en la fusión de alpha y omega. Esto quiere decir que con el nacimiento el ser individual se desprende de la mente original o conciencia no-dual, en el momento de la separación se crea la polaridad sujeto-objeto, yo-lo otro. Ken Wilber la denomina “dualidad primaria”; es decir, el que conoce y lo conocido.
- Este proceso involutivo y evolutivo otorga un sentido único y maravilloso a la vida, a la existencia de cada uno de los seres humanos.
Venimos del ser, de la unidad, de la conciencia no-dual o mente original, de la que hemos formado parte desde la eternidad, pero no podíamos ser conscientes de ello porque no contábamos con una conciencia individual que se diera cuenta de sí misma.
El autoconocimiento no sería posible si permaneciéramos en la mente original sin percatarnos de nosotros mismos. Por eso se requiere el proceso involutivo que consiste en pasar de la unidad a la dualidad. De la polaridad sujeto-objeto arranca el proceso evolutivo que tiene como fin alcanzar la identidad personal: la disolución de fronteras que dividen al ser del no-ser, que se da a través del proceso de identificación-desidentificación y el despertar a la conciencia no-dual, al origen, a la esencia.
La vida se convierte en un tránsito del ser personal al ser transpersonal y de éste al ser trascendente. En otras palabras, esto significa pasar de una conciencia individual limitada a la conciencia unitaria. Es un volver a casa pero con conciencia.

- El desarrollo del conocimiento también es una espiral ascendente, evolutiva y envolvente de la consciencia, que en cada giro integra y engloba unidades parciales en tonalidades superiores.
Este proceso de expansión de la conciencia se divide a partir del nacimiento en cuatro niveles y diversas etapas:

Nivel Etapas
A. Egoico
Es el más simple y reducido de autoconciencia.
Se rige por los principios de placer y de homeostasis
a) Somática o biológica = ego o conciencia corporal.
b) Lógica = ego o conciencia psicológica, racional o mental.
c) Afectivo-emocional.
d) Síntesis parcial bio-psicológica.
B. Organismo Existencial
Se rige por el principio de realidad y de sentido.
Corresponde a la Edad Adulta
a) Centáurica.
b) Filosófica.
c) Social.
d) Síntesis parcial bio-psico-social.
C. Transpersonal
Se rige por el principio de la voluntad y la intencionalidad.
Corresponde a la Madurez
Este tercer nivel de conciencia va más allá de la conciencia individual
y tiene un sinnúmero de subdivisiones, desde la identificación con el tú hasta la identificación con la raza humana y el mundo que le rodea.
La conciencia transpersonal cuyo vehículo es el alma, es el más alto nivel de desarrollo de la conciencia humana individual

D. Trascendente
Se rige por el principio del ser, del amor celestial.
No es un nivel de conciencia específico sino la conciencia no-dual o conciencia de unidad que integra y trasciende todo lo creado.


 A este proceso le hemos llamado la espiral del conocimiento, debido a que, como resulta lógico y natural, cada dimensión de la conciencia posee un modo particular de llegar al conocimiento.

Nivel Modo de conocer
Egoico A través de los sentidos. Base de la ciencia empírica.
La diversidad de los objetos separados es un vestigio de Dios.
Hugo de San Víctor -místico victoriano- lo llama “cogitatio”: por implicar una cognición simple o empírica.
En el siglo XVIII, John Locke afirma que todo conocimiento proviene de la experiencia sensorial.
Toda verdad será aceptada en la medida en que ésta pueda ser verificada, cualificada, medida y testimoniada.
Este modo de conocimiento es limitado ya que se reduce a conocer sólo aquello que es accesible al mundo físico, a la experiencia sensomotora.
Este modo de conocer es propio de la primera etapa de desarrollo evolutivo (niñez).
Organismo Existencial A través de los procesos mentales como: ideas, pensamientos, conceptos, imaginación, memoria e intuición; así como por medio de la percepción subjetiva propia de los sentimientos y las emociones. El ser humano percibe e intuye aspectos de la realidad que se escapan o que van más allá de los sentidos.
Dice Wilber que a través del ojo de la razón llegamos al conocimiento de las verdades filosóficas. En su triple actividad: memoria, entendimiento y voluntad, el ojo de la mente no revela una imagen de Dios.
Hugo de San Víctor llama a este modo de conocimiento la “meditatio".
El uso de la lógica y la razón es tan importante como la intuición -alógica y arracional- que capta de manera global.
Integra el método empírico, el positivismo lógico, el fenomenológico, el heurístico y el hermenéutico. 
Transpersonal Rescata el conocimiento místico, que trasciende lo corporal y lo psicológico, permitiendo el acceso a realidades trascendentales. Consiste en la percepción directa, intuitiva e inmediata del ser, de la divinidad. Sus caminos son la reflexión, la meditación, la oración, el desapego, el servicio y el amor.
La conciencia ha logrado trascender e integrar lo material, lo racional, lo filosófico y lo espiritual en una sola unidad armónica y equilibrada.
El ojo de la contemplación, iluminada por la luz superior, nos lleva a descubrir el mundo que existe más allá de los sentidos y de la razón misma: la esencia divina.
Hugo de San Víctor lo llama “contemplatio”, refiriéndose al conocimiento por el cual el psiquis o alma se unifica instantáneamente con la divinidad a través de la intuición trascendente revelada.



Cada modo de llegar al conocimiento tiene su propio territorio, su valor particular, accede a realidades distintas y parte de una dimensión específica de la naturaleza humana, por lo que no se debe, ni se puede desvalorar, ignorar o rechazar a ninguna de estas.
El conflicto existente entre la ciencia y la mística es el resultado de la confusión y de la poca claridad en relación con la trilogía del conocimiento.
El enfoque transpersonal afirma que todo ser humano tiene la capacidad y posee el potencial necesario para desarrollar estas formas de llegar al conocimiento. Sin embargo, sólo en la medida que estos modos de llegar a la verdad no se confundan, no se interpongan ni se pretendan suplir uno al otro, evitando el error categorial de confundir sus áreas específicas de acción, será posible acceder a una visión integrada y equilibrada de la verdad, de la realidad total.
Es urgente la formulación de un nuevo paradigma que reconozca, acepte y concilie la trilogía del conocimiento humano. Es imprescindible que lleguemos a ser conscientes de que el ser humano, el mundo, el cosos, la realidad, constituyen cada uno una trinidad.
Wilber presenta lo que denomina “paradigma trascendental” como aquel que integra los tres ojos del conocimiento

Un cuento que ilustra la tesis:
Era una vez un hombre de barro que a lo largo de toda su vida se había preguntado sobre sí mismo. Había analizado los componentes de su cuerpo, encontrándolo formado por tierra y agua, y se dijo: soy materia; había filosofado sobre sus ideas y sus pensamientos, descubriendo que era algo más que tierra y agua, y se dijo: pienso, luego existo. Pero algo dentro de él le movía a cuestionarse más allá y entonces se preguntó por los otros y se encontró con ellos. Al llegar a este punto se preguntó por el ser y despertó a la conciencia, a la unidad, al ser que siempre había sido, que era, que es, que somos en esencia. Ese día el hombre de barro se convirtió en universo.

Ana María González-Garza
De la sombra a la luz
pp.87-100 

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