viernes, 19 de septiembre de 2014

Conciencia sin fronteras, Ken Wilber

Son muchas las personas que esperan que la Psicología les proporcione prescripciones para “obtener la felicidad”.
Pero el individuo sinceramente interesado en hallar y enriquecer su terapia anímica, suele, por lo común, encontrarse con una dispersión tan asombrosa de escuelas psicológi- cas, que apenas si sabe por dónde iniciarse o a quién creer. De ahí que lo frecuente sea que fi- nalice sus estudios tan confuso o más que cuando los comenzó, ya que esas diversas escue- las, por lo general, suelen presentar tal diferencia en sus enfoques que les lleva a contrade- cirse entre sí. Por ejemplo, mientras que las psicologías orientales le dicen a uno que se olvide de su yo, que lo trascienda haciendo de él un vacío, el Psicoanalista persigue el fortaleci- miento, enriquecimiento y consolidación del yo; y mientras que estas versiones, aunque a di- ferentes niveles, se apoyan en el interior nuclear del individuo, el Conductismo, por su parte, hace tabla rasa de todo aquello que no sea observable, con lo que desaparece el fundamento espiritual “psijé”, de la raíz del propio concepto de psico-logía: “psijo-logía” o ciencia del alma. ¿Quién tiene razón? ¿Quién tiene la verdad? No cabe duda de que el problema no sólo tiene importancia para el terapeuta profesional, sino también para el profano que desea cono- cerse, buscar sentido a su vida, ser feliz. Tal cantidad de enfoques diferentes, y todos en con- flicto, intentando, a su vez, explicar y comprender a un mismo individuo, no deja de ser des- olador.
Ante ese panorama, una de las actuales autoridades en el estudio de la conciencia, Ken Wilber, se pregunta: “¿No podría ser que estos enfoques tan diferentes, lejos de estar en conflicto o ser contradictorios, reflejen realmente diferencias muy concretas en los diversos nive- les del espectro de la conciencia? ¿Y no sería posible que estos diferentes enfoques sean, to- dos ellos, más o menos correctos cuando se emplean en su propio nivel principal?“.
Si así fuera —añade Wilber— estaríamos en condiciones de “introducir considerable or- den y coherencia en un campo que, de otra manera, es de una complejidad enloquecedora”.
Ken Wilber, comparando las filosofías y psicologías occidentales con las orientales, llega a la tesis de que todas las escuelas psicológicas no representan tantos enfoques contradicto- rios del individuo sino maneras de entender complementariamente a los diferentes NIVELES DE CONCIENCIA del individuo.
A modo de ejemplo, el objetivo del Psicoanálisis vendría a remediar la escisión entre los aspectos conscientes e inconscientes de la psiqué, reunificando la “persona” o MASCARA tras la que se ocultan los aspectos inaceptables de su yo, y la “SOMBRA”, o parte oscura del inconsciente reprimido. Tanto el Psicoanálisis, como otrasformas de terapia convencional, in- tentan ayudar al individuo escindido, para que vuelva a cartografiar su alma como “yo”, libre de demarcaciones interiores, libre de fronteras maniqueas.
La Psicología Humanista, llamada la “tercera fuerza”, detrás del Psicoanálisis y el Con- ductismo, extendería la identidad de la persona desde el “yo” hacia la totalidad del orga- nismo, interviniendo en OTRO NIVEL DE CONCIENCIA que ya incluye al soma, al cuerpo, libe- rándose así vastos potenciales energéticos, poniéndolos a disposición del individuo.
Profundizando aún más, encontraremos que la meta de disciplinas orientales, como el yoga o el zen, persigue curar la escisión entre el organismo total y el medio, para, de ese modo, revelar una identidad —suprema identidad— con el universo entero. En otras palabras: apuntan a un nivel de CONCIENCIA DE UNIDAD, refiriéndose a un YO TRANSPERSONAL.
En la obra que nos ocupa, el autor, luciendo un excelente dominio de las actuales co- rrientes del pensamiento psicológico, así como de los campos de la Física y de la Filosofía, llega a demostrar cómo cada frontera que establecemos en nuestra experiencia, tiene como resultado una limitación de nuestra conciencia; una limitación, que viene a ser una fragmen- tación, un conflicto, una batalla. Según él, nuestra experiencia contiene muchas de estas limi- taciones y demarcaciones, que, en conjunto, crean un espectro de la conciencia. Lo impor- tante es comprender de qué manera pueden incidir las diversas concepciones terapéuticas en los diferentes niveles del espectro. Cada tipo de terapia intenta resolver un determinado conflicto o límite suscitado en la conciencia. Y será la comparación de las distintas terapias entre sí la que nos revele los distintos tipos de fronteras que se originan en la conciencia per- ceptora; siendo, a su vez, el modo de comenzara plantearse la disolución de semejantes blo- queos, con la finalidad de que, ya libre de ellos, la persona continúe libre de trabas el proceso libre de su desarrollo personal.
Este trabajo muestra al lector una iniciación global a los principales sistemas de creci- miento y transformación, manifestando, asimismo, sus propias y específicas interrelaciones, al tiempo que ofrece modos de ejercicios adecuados que le permiten obtener una experien- cia personal de los diversos enfoques.
Todo esto, como es obvio, no deja de ser una versión muy simplificada de la importante aportación de este interesante investigador, del que puede destacarse la gran atención que dedica a la Psicología Transpersonal, gran legado de Carlos Gustavo Jung y torpemente olvi- dada en nuestras cátedras.
Con la aportación, renovada y sistematizada de Ken Wilber, se consolida una versión de la Psicología, cuya profundidad supera incluso las fronteras psicoanalíticas, y que se instala dentro de la necesidad existencial de una amplificación trascendental de la conciencia hu- mana, tan radicalmente ignorada por Freud, pero ya desde milenios cultivada y enriquecida por la, para nosotros, aún inédita, psicología oriental. Necesitábamos oxígeno, aire fresco, nuevas fronteras; o mejor aún, la posibilidad de contemplar algo que ya en occidente había intuido Jung: una conciencia sin fronteras. Pero, a su vez, respaldadas con el rigor y la objetivi- dad de los hechos y de las experiencias.
El hombre occidental reprime no solamente los impulsos primarios, entendidos en el sentido freudiano: sexualidad y agresividad, formando de ese modo el inconsciente que Wilber designa “sumergido”. Denuncia, además, la represión del “inconsciente emergente”, o área transpersonal que puede llegar a incluir el sentido de lo numinoso, tal y como desde hace milenios lo entienden las psicologías orientales.
“Es la parte de lo inconsciente fundamental que, excluidas las detenciones evolutivas, si- gue siendo inconsciente pasado el momento en que habría podido aparecer en la conciencia. Entonces se justifica que busquemos razones para esta falta de emergencia, y las encon- tramos en toda una serie de mecanismos de defensa contra la Deidad, la transcendencia y la bienaventuranza. Entre ellas se cuenta la RACIONALIZACION (‘La transcendencia es impo- sible o patológica’); el AISLAMIENTO o la EVITACION de relaciones (‘Mi conciencia llega hasta donde llega mi piel’); el TERROR DE LA MUERTE (‘Temo morir para mi ego; ¿qué que- daría de mí?‘): la desacralización (el término que utiliza Maslow para la negativa a ver en parte algunos valores transcendentales); la SUSTITUCION (‘se sustituye la estructura superior pre- sentida por una inferior, fingiendo que la inferior es la superior’)...“.

Ante las experiencias transcendentales o, como señalaría Maslow, las experiencias cumbres, tanto la psicología como el psicoanálisis ortodoxos, jamás han entendido las for- mas superiores del inconsciente emergente. La presencia de éstas se traduce como la irrup- ción de algún material arcaico o de impulsos pasados reprimidos. “Cuando no se reconoce —señala el autor—, se intenta explicar lo inconsciente emergente en función de lo inconsciente sumergido, considerándolo no como una estructura superior que emerge, sino como una inferior que vuelve a emerger...“.
Alan Wats, Karl Dürckheim y, ahora K. Wilber, han iniciado la salida de un soporífero le- targo en los estudios de Psicología. Con un poco de suerte, dentro de veinte años, su valiosa aportación habrá llegado a nuestras facultades.

Rafael Redondo Barba

Wilber, K. Conciencia sin fronteras
Editorial Kairos. Barcelona, 1987 (segunda ed.), ISBN: 84-7245 146-1

RIEV. Revista Internacional de los Estudios Vascos. Año 39. Tomo XXXVI. N.o 1 (1991), p. 179-183 ISSN 0212-7016
San Sebastián: Eusko Ikaskuntza.

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