miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Quién se ocupa de mí?

“…poco a poco me fui dando cuenta que el mundo me daba menos y me frustraba más. Algunas personas se ocupaban de ellas mismas (“egoístas”) y se despreocupaban de mí”.

Si nos observamos en las situaciones frustrantes pondremos un lente de aumento a las reacciones que tenemos:

1.- Nos ponemos de víctimas. Es la reacción más inmadura. Atribuimos la responsabilidad a los otros (presidente, jefe, hermano, padre, pareja, etc.) o al ambiente.
“No me dieron lo necesario”, “No me dejan crecer”, “Si no fuera por ti”.
Quejarse es una actitud pasiva y no genera cambios en la situación. 
¿Acaso estoy cómodo con esto como para no moverme?.
Mi felicidad depende de otros y no puedo hacer nada más que esperar a que cambien.

2.- Nos convertimos en tiranos. Buscamos que el otro cambie.
Estamos buscando el cambio de "primer orden” -como lo menciona Michel-. Tenemos la atención fuera de nosotros.
Buscamos que el otro se ajuste a nuestras expectativas y se lo reclamamos.
El criterio de verdad son nuestros gustos, cultura, valores.
Este estilo de vida es muy frecuente y genera sentimientos de éxito o derrota, según logremos cambios en los demás.
A la larga nos producimos un sufrimiento que adjudicamos a los que no nos dan gusto.
“Por tu culpa ya no soy el de antes”.

3.- Descubrimos nuestras respuestas. Comenzamos a observar y reconocer nuestras actitudes de víctimas o tiranos. Percibimos la dependencia que eso nos produce. Se presenta la opción de seguir manipulando al mundo o empezar a buscar reacciones más responsables.

4.- Nos hacemos cargo de nuestras respuestas. Frente a cada situación nos damos cuenta de las reacciones que despierta en nuestro interior. De todas las variables producimos una síntesis personal y nos arriesgamos en una respuesta. “Esto es lo que quiero hacer”, “Espero hasta que me sature”. Tenemos la posibilidad de protagonizar la propia vida, ya sea para sufrir o para disfrutar. Nuestra fuerza es la autotransformación.

5.-  Yo soy el problema a resolver. Mi vida ha sido una serie de excusas para desentrañar lo que soy. Lo que no aprendo en una circunstancia se me presenta en la siguiente.
Cuando observo el proceso que ocurre dentro de mí, lo menos que puedo hacer es aceptarlo como propio, y hacerme cargo de él.
Es el cambio de "segundo orden” de Michel.


Entrenamiento en Gestalt
pp. 85-87 

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