domingo, 26 de octubre de 2014

Congruencia


Era una tarde de sábado soleada en Oklahoma City. Mi amigo Boby Lewis, un orgulloso padre, llevaba a sus hijos a jugar golfito. Se acercó al muchacho de la taquilla y preguntó:

“¿Cuánto cuesta la entrada?”

El joven respondió:

Tres dólares por usted y tres dólares por cualquier niño mayor de seis años. Los de seis para abajo entran gratis. ¿Cuántos años tienen?

“El abogado tiene tres y el doctor siete, así que supongo que le debo seis dólares” -contestó Boby-.
El taquillero dijo:

“Oiga, señor, ¿se acaba de sacar la lotería o algo así? Podría haberse ahorrado tres dólares. Me podría haber dicho que el mayor tenía seis; yo no habría notado la diferencia”.

“Sí, puede ser, pero los niños sí habrían notado la diferencia, -replicó Boby-.

Dijo Ralph Waldo Emerson, “quien eres habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices”.

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